Conseguir que la Seguridad Social conceda la pensión por incapacidad permanente no depende solo de tener una enfermedad o de llevar meses de baja por incapacidad temporal. También influye cómo se plantea el procedimiento, en qué momento se inicia y si el trabajador cumple con todos los requisitos que exige la Seguridad Social. Sobre este proceso, el abogado laboralista Víctor Arpa ha explicado cuáles son “los cinco errores que no puedes cometer si no quieres que te denieguen tu incapacidad permanente” y que “muchísimos trabajadores los cometen y sin darse cuenta”.
El primero, según explica, es “pedir la incapacidad demasiado pronto”. En este sentido, relata que “muchas personas creen que con un diagnóstico o con estar de baja ya es suficiente”, cuando la realidad es distinta. La incapacidad permanente no se concede solo por sufrir una dolencia, sino por cómo esa enfermedad reduce o anula la capacidad para trabajar. Por eso, Arpa recuerda que “la Seguridad Social suele esperar a que haya pasado el tratamiento y que queden secuelas estables”. De ahí que la baja por incapacidad temporal pueda llegar a extenderla hasta los 545 días y en casos excepcionales, hasta los 730 días.
En este sentido, muchos trabajadores empiezan los trámites cuando todavía están en pleno proceso médico, con tratamientos abiertos o posibilidades claras de mejoría. En esos casos, la solicitud puede fracasar porque la Seguridad Social considera que aún no existe una situación consolidada. De ahí que el abogado insista en la importancia de esperar al momento adecuado y de contar con informes médicos actualizados que reflejen con claridad las limitaciones reales.
No reclamar, exagerar o presentar mal la solicitud
El segundo error es “rendirse cuando llega la primera negativa”. Arpa asegura que “esto pasa muchísimo”. Sobre las denegaciones de la Seguridad Social dice el abogado que “muchas incapacidades se consiguen después en los juzgados”, relata. Es decir, una denegación inicial no significa siempre que el trabajador no tenga derecho, sino que en muchos casos el reconocimiento acaba llegando por la vía judicial.
Por eso, el abogado recomienda no tirar la toalla a la primera. Cada expediente debe analizarse de forma individual, revisando tanto el estado clínico como la profesión habitual, la documentación aportada y la argumentación utilizada por la Seguridad Social para denegar la prestación. Muchas veces el problema no es la falta de derecho, sino cómo se ha presentado el caso.
El tercer error tiene que ver con la comparecencia ante el tribunal médico. Arpa advierte de que “exagerar en el tribunal médico” puede ser un fallo importante. “Parece buena idea, pero suele salir mal”, explica. A su juicio, los facultativos “tienen tus informes y mucha experiencia detectando incoherencias”. Por eso, recomienda ser naturales, explicar qué nos pasa exactamente y qué limitaciones tenemos. No es necesario sobreactuar ni intentar aparentar una situación distinta a la que reflejan los partes e informes clínicos.
Otro fallo muy frecuente es “presentar mal la solicitud”. En este apartado, el abogado recuerda que muchas denegaciones se producen porque “faltan informes, datos incompletos o documentación clave”. No basta con presentar una petición genérica. Es necesario acompañarla de pruebas médicas sólidas, antecedentes clínicos, informes especialistas y toda aquella documentación que permita acreditar cómo afectan las secuelas al desempeño del trabajo habitual.
El quinto error, y uno de los más olvidados, es “ni siquiera comprobar antes si cumples los requisitos de cotización”. Arpa recuerda que la incapacidad permanente no depende solo de la enfermedad, sino también de la carrera de cotización en aquellos casos en los que la ley así lo exige. Por eso, antes de iniciar el procedimiento conviene revisar si se reúnen las cotizaciones necesarias para evitar una negativa por un motivo estrictamente administrativo.
Así y por todo lo explicado, el abogado dice que “la incapacidad no solo depende de la enfermedad, también de cómo prepares el procedimiento”. Y añade que, si existen dudas o ya ha llegado una denegación, lo mejor es revisar bien el caso y buscar asesoramiento.

