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Países Bajos da una lección a España sobre las pensiones y la sostenibilidad: jubilación a los 67 años, paga de 1.558 € y fondos privados

El país europeo lidera el índice global gracias a un modelo mixto de tres pilares, activos que superan el 140% de su PIB y una inminente transición hacia la aportación definida para blindar su futuro.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno |Europa Press
Francisco Miralles
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España y su sistema de pensiones llevan más de 15 años encadenando reformas con el objetivo de garantizar su viabilidad. Entre ellas, la más antigua y a punto de culminar (Ley 27/2011), que introdujo dos edades de jubilación en función de las cotizaciones; a la que se suman la Ley 21/2021, que creó el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), y el posterior Real Decreto-ley 2/2023, que endureció estas sobrecotizaciones. 

Sin embargo, los ajustes siguen dejando un agujero estructural que ha obligado al Estado a inyectar otros 48.000 millones de euros en 2025 para sostener el sistema, pese al récord de ingresos de la Seguridad Social. De esta forma, mientras España fía su supervivencia a exprimir las cotizaciones del presente, Países Bajos lleva años perfeccionando un modelo radicalmente distinto que lo ha coronado como el rey indiscutible de la jubilación a nivel mundial.

Según el Mercer CFA Institute Global Pension sitúa a Países Bajos en el primer puesto mundial con una puntuación global de 85,4 y una calificación de “A”. España, en agudo contraste, se estanca en la categoría “C+” con 63,8 puntos, penalizada de forma severa por las dudas sobre su viabilidad matemática a largo plazo (obteniendo un escaso 34,2 en sostenibilidad).

Tabla del informe Mercer con la puntuación de varios países en pensiones en 2024 y 2025.
Tabla del informe Mercer sobre sistemas de pensiones en 2025

El informe internacional define los sistemas líderes como aquellos que constituyen “un sistema de ingresos de jubilación robusto que ofrece buenos beneficios, es sostenible y tiene un alto nivel de integridad”. La abismal diferencia entre el éxito neerlandés y las tensiones del modelo español está en una arquitectura financiera sostenida en tres pilares que diluye el riesgo demográfico.

La pensión básica es de 1.558 euros al mes

El éxito de Países Bajos comienza con su primer pilar, que es el contar con una pensión estatal básica (AOW). Se trata de una prestación de reparto financiada mediante impuestos, pero con una filosofía muy distinta a la española. Para entenderlo, que en lugar de depender exclusivamente del historial salarial previo, esta garantiza como una especial de pensión mínima y básica para todos los ciudadanos.

Para este año 2026, la pensión neta mensual de la AOW para una persona que vive sola asciende a 1.558,15 euros, mientras que para los jubilados que conviven en pareja el importe neto se sitúa en torno a los 1.024 euros por persona (se puede consultar en la web oficial). Esta base asegura que ningún ciudadano de la tercera edad caiga en la pobreza, y es precisamente lo que otorga a Países Bajos su altísima nota en el subíndice de adecuación (86,1 puntos, de los más altos del planeta).

Pero, donde Países Bajos realmente da la lección a España y a la mayor parte de Europa es en su segundo pilar, que son los planes de pensiones ocupacionales. A través de convenios colectivos, la inmensa mayoría de los trabajadores neerlandeses están obligados a cotizar a fondos de pensiones privados gestionados por los agentes sociales.

Los activos gestionados por estos fondos de pensiones ocupacionales en Países Bajos equivalen al 147% de su Producto Interior Bruto (PIB). Mientras el sistema español depende de que las cotizaciones de los trabajadores de hoy paguen a los jubilados de este mismo mes, el jubilado neerlandés complementa su pensión pública con el rendimiento real de los mercados financieros globales generados por su propio ahorro acumulado durante su vida laboral.

Lejos de acomodarse en su primera posición mundial, Países Bajos está inmerso en una reforma histórica (la Wet toekomst pensioenen o Ley del Futuro de las Pensiones) que debe completarse antes del 1 de enero de 2028.

Para evitar que el envejecimiento de la población y la volatilidad de los mercados quiebren a las empresas o al Estado, el país ha prohibido los nuevos planes de “beneficio definido”. Todo el sistema está migrando hacia esquemas de “aportación definida”. Es decir, lo que se fija y garantiza por ley es el porcentaje de salario que se ahorra cada mes, pero la pensión final dependerá de la rentabilidad del fondo, trasladando así parte del riesgo y garantizando que el sistema jamás entre en un déficit estructural inasumible.

Trabajar hasta los 67 años en un mercado laboral dinámico

Al igual que en el caso islandés, la demografía y las reglas de retiro son la última pieza del rompecabezas. La edad normal de jubilación en Países Bajos ya se sitúa en los 67 años y cuenta con mecanismos que apuntan hacia los 70 años en un futuro, vinculados directamente a la esperanza de vida. Recordemos que en España, la Ley 27/2011, que terminará en 2027, establecerá la edad de jubilación en los 67 años.

Además, el país cuenta con un mercado laboral extremadamente dinámico que fomenta la participación sénior. De hecho, los Países Bajos lideran toda la Unión Europea con una tasa de empleo general del 83,5%, muy por encima de las tasas registradas en España (que rondan el 65,7%), lo que significa que tienen una base de contribuyentes activos proporcionalmente mucho mayor para sostener el engranaje económico.