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Máximo, pescadero jubilado: "Si no tuviera la casa pagada, con mi pensión de 800 euros sería un muerto de hambre"

Con la casa pagada, Máximo evita el desahucio, pero sus 800 euros vuelan entre facturas y comida. Hoy, el pescado que él vendía es un lujo inalcanzable para su bolsillo.

El hombre en el mercado.
Máximo, pescadero jubilado |'Espejo Público'
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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Alcanzar la jubilación se asocia a dejar de trabajar y descansar, pero para muchos españoles esa etapa llega con una pensión a mínimos y sin una vivienda fija. Con los alquileres disparados y la vida cada vez más cara, una jubilación, aunque sea modesta, se puede convertir en toda una carrera de supervivencia en el día a día.

Máximo es un ejemplo de ello. Tras años trabajando como pescadero autónomo, se jubiló con la esperanza de vivir holgadamente. Sin embargo, lo que encontró fue una pensión de menos de 1.000 euros al mes. 

“Me ha quedado una pensión muy pequeña, de 800 euros al mes. Gracias a Dios que tengo la casa pagada, si no, muerto de hambre”, confiesa el hombre ante las cámaras de Espejo Público, programa de Antena 3.

Los pensionistas en España

Los últimos cálculos arrojan que en España hay 9,46 millones de personas que perciben algún tipo de pensión contributiva, con una pensión media del sistema de 1.363,40 euros al mes. Sin embargo, Máximo se queda muy por debajo de esa media.

Para cobrar el 100% de la base reguladora, hoy en día se necesitan 36 años y medio cotizados, y esa cifra subirá a 37 años en el futuro. Muchos autónomos del sector de la alimentación o la pesca han tenido periodos de inactividad, bajas no cubiertas o años en los que no pudieron pagar la cuota, lo que ha penalizado su pensión.

Aunque Máximo trabajó mucho, no cuenta con la protección que tienen los asalariados por haber sido autónomo durante muchos años. A diferencia de los trabajadores por cuenta ajena, a los autónomos no se les rellena las ‘lagunas de cotización’. Es decir, si no cotiza un mes, ese tiempo cuenta como cero para el cálculo de su pensión, lo que baja drásticamente la cuenta final. Mientras que los asalariados, sí que cuentan con ella y al final, no ven reflejada esa pérdida.

Un pescadero junto a unas clientas. 'Espejo Público'.

A pesar de tener el alivio de una vivienda en propiedad, los 800 euros de pensión de Máximo se evaporan por el coste de vida. Tras saldar los suministros básicos, los impuestos municipales y una cesta de la compra donde el pescado que él mismo vendía es hoy un artículo de lujo, el margen para cualquier imprevisto, como una reparación doméstica o gasto médico, se queda casi inexistente.