Las patologías del hombro son una de las causas más frecuentes de baja médica en España, pero pocos trabajadores afectados saben que una limitación que les impide ejercer su profesión puede abrirles la puerta a una pensión de incapacidad permanente. Así lo explica el abogado laboralista Víctor Arpa, del bufete de abogados Arpa Legal, donde detalla qué diagnósticos, en qué condiciones y con qué consecuencias económicas pueden ser reconocidos por la Seguridad Social.
El primer criterio que analiza el abogado no es el diagnóstico concreto, sino su impacto real en la actividad laboral del trabajador. “Las patologías en el hombro, como roturas del manguito rotador, artrosis, tendinitis crónica o incluso secuelas de operaciones, pueden dar lugar a una incapacidad permanente”, explica el letrado.
La clave está en qué funciones quedan afectadas. “Normalmente son en aquellos casos en los que no puedes levantar el brazo, cargar peso o hacer movimientos repetitivos y eso afecta directamente a tu trabajo habitual”, detalla el abogado. Cuando esa limitación impide al trabajador desempeñar su profesión de forma sostenida, la vía para reclamar la incapacidad permanente total queda abierta.
La Seguridad Social reconoce la incapacidad permanente total cuando el trabajador no puede ejercer su profesión habitual. En este caso, la pensión que cobra equivale al 55% de la base reguladora, aunque puede aumentar hasta el 75% cuando son mayores de 55 años y tienen dificultad para encontrar un nuevo empleo (lo que se conoce como incapacidad total cualificada).
Cuándo la lesión puede dar lugar al 100% de la pensión
Hay situaciones en las que la lesión de hombro no solo impide el trabajo habitual, sino cualquier tipo de actividad laboral. Para esos casos, Arpa explica que existe la posibilidad de obtener la incapacidad permanente absoluta, que es un grado superior a la total.
“Si la lesión es grave y, por ejemplo, provoca un dolor constante, falta de movilidad total o muy limitada y no puedes hacer ningún tipo de trabajo, podría ser incluso conseguir una incapacidad permanente absoluta cobrando el 100% de tu pensión y exenta de IRPF”, precisa el abogado.
Esa exención fiscal convierte la prestación en un ingreso neto superior al de otras pensiones contributivas que sí tributan. Para un trabajador con una base reguladora media, la diferencia entre una incapacidad permanente total gravada por el IRPF y una absoluta exenta puede suponer varios miles de euros al año en la declaración de la Renta.
Arpa habla desde la experiencia. “En el despacho hemos conseguido incapacidades para camareros, cuidadores, trabajadores de almacén, personal de limpieza, todos con limitaciones reales en el hombro”, relata el letrado.
Estos perfiles tienen en común una característica: su actividad diaria exige levantar el brazo, cargar peso o realizar movimientos repetitivos de forma constante. Cuando una lesión en el hombro hace inviables esas tareas, el encaje con los criterios médicos del Equipo de Valoración de Incapacidades del INSS resulta más directo que en otros colectivos.
El abogado termina recomendando no esperar. “No puedes seguir trabajando con un dolor que te impide realizar tus funciones porque al final quien se somete a un riesgo para su salud eres tú”, advierte Arpa. “Tu salud va primero, no estás solo”.
La reclamación de la incapacidad permanente por lesión de hombro se inicia con la solicitud ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social, que evalúa el caso a través de su Equipo de Valoración de Incapacidades. Si la resolución es denegatoria o el grado reconocido no se corresponde con la situación real del trabajador, la decisión puede recurrirse en vía judicial.

