La cuantía de la pensión de jubilación depende de las bases de cotización y del total de años trabajados, por lo que la tasa de desempleo o el sector donde se cotice influirá. De hecho, si miramos los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y del Instituto Nacional de Estadística (INE); Vizcaya se sitúa a la cabeza de todo el país, donde un total de 200.213 jubilados perciben una prestación media de 1.933,39 euros mensuales. Esta cifra supera con creces la media nacional de jubilación, que se sitúa en los 1.566,81 euros. Vizcaya es, además, una de las provincias de España con menor tasa de paro del país.
Los datos muestran que las provincias con una industria más potente y salarios históricamente más elevados terminan concentrando las pensiones más generosas del sistema público. Entre el máximo en Vizcaya y el mínimo en Orense (1.131,24 €) existe una diferencia de 802,15 euros mensuales, lo que supone casi el 71% más de pensión para los jubilados vizcaínos respecto a los gallegos. A nivel de comunidades autónomas, la disparidad es aún mayor porcentualmente, aunque con cifras absolutas más contenidas: el País Vasco (1.901,08 €) supera a Extremadura (1.337,44 €) en 563,64 euros, revelando desigualdades estructurales en la historia laboral y aportaciones de cada región.

Otras regiones con cifras elevadas son el Principado de Asturias, con una media de 1.834,99 euros, y la Comunidad de Madrid, que alcanza los 1.790,49 euros de media para sus más de 880.000 pensionistas. Navarra (1.749,23 €) y Cantabria (1.653,99 €) completan el top-5, mientras que las comunidades con pensiones más bajas son Extremadura, Galicia y Castilla-La Mancha, donde la media de jubilación no alcanza los 1.480 euros mensuales.
Las provincias con mayor tasa de desempleo y donde la pensión de jubilación llega al límite
En el otro extremo de la balanza, las zonas que sufren una mayor tasa de desempleo registran, por norma general, unas pensiones de jubilación muy inferiores a la media nacional. Provincias andaluzas como Granada y Cádiz lideran las cifras negativas de ocupación con un paro del 21,34% y 20,82% respectivamente. Sin embargo, su realidad en el retiro es dispar, pues mientras los gaditanos mantienen una pensión de 1.611,15 euros gracias a las antiguas cotizaciones de su industria naval, los granadinos apenas alcanzan los 1.350,33 euros, quedándose muy por debajo del promedio estatal.

Donde más se nota el paro estructural y la precariedad laboral es en Jaén y Badajoz. Con unas tasas de desempleo del 18,95% y 17,59%, estos territorios dependientes históricamente del sector agrario ven cómo sus prestaciones por jubilación caen hasta los 1.309,66 y 1.358,41 euros mensuales. Estas cifras evidencian que las prolongadas etapas de inactividad laboral o el empleo temporal acaban lastrando de forma definitiva las bases de cotización de cara al momento de la retirada.
Ahora bien, el desempleo actual no es el único factor que condiciona la chequera de los jubilados. Zonas como Orense y Lugo presentan una aparente estabilidad con tasas de paro del 9,77% y 7,35%, pero ocupan el último lugar de España en la cuantía de sus pensiones. Sus escuetos 1.131,24 y 1.229,49 euros mensuales de jubilación revelan que la calidad del empleo pasado y el peso histórico de las bases mínimas rurales son factores tan determinantes como tener un contrato en vigor.
Comparaciones entre la tasa de desempleo y la incapacidad permanente y viudedad
Esta brecha económica no es exclusiva de las jubilaciones, sino que las pensiones por incapacidad permanente y viudedad calcan este mismo patrón de desigualdad territorial. A nivel nacional, la prestación media por incapacidad se sitúa en los 1.253,57 euros, mientras que la viudedad se queda en unos ajustados 972,78 euros. Sin embargo, las provincias con tejidos productivos fuertes y escaso paro, como es el caso de Vizcaya y Álava, consiguen blindar estas prestaciones con importes sustancialmente mayores.
Los datos ilustran perfectamente esta distancia. En Vizcaya, donde el paro es casi testimonial frente a otras provincias, la pensión media por incapacidad permanente asciende a 1.567 euros mensuales, y la de viudedad alcanza los 1.186,89 euros. Si comparamos estas cuantías con las de una provincia fuertemente castigada por el desempleo como Jaén, la caída es drástica. En el territorio jienense, la incapacidad se estanca en 1.098 euros y las viudas perciben unos insuficientes 866 euros, bordeando en muchos casos el umbral del riesgo de pobreza.
Con todo, las cifras de la Seguridad Social muestran que la salud del mercado laboral determina la protección económica de todo el núcleo familiar. En los territorios menos favorecidos, como es el caso de Orense, la pensión de viudedad marca el suelo del país con unos escasos 715,77 euros. El mapa de las prestaciones demuestra de forma inequívoca que la temporalidad, los bajos salarios y el paro crónico de hoy son la garantía matemática de unas pensiones precarias en el futuro.

