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Marta, española que trabaja en las minas de Australia: “Cobro más de 1.400 euros limpios a la semana. Se trabaja 14 días seguidos, 11 horas diarias”

Relata las condiciones de los contratos temporales, con salarios de hasta 3.000 dólares semanales, pero sin vacaciones ni ingresos garantizados.

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Marta, española que trabaja en las minas de Australia |TikTok
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:
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Australia cuenta desde hace décadas con una potente industria minera, uno de los motores de su economía, que necesita tanto trabajadores especializados como personal para tareas más básicas. Los sueldos, mucho más altos que en empleos similares en Europa, atraen a muchos jóvenes extranjeros con visados temporales.

Es el caso de Marta Socorro, una canaria que ha contado en redes sociales “la realidad” de su trabajar limpiando las minas en Australia. La joven destaca que, aunque ofrece sueldos muy altos, a cambio impone un fuerte desgaste físico y emocional. “Las minas, o te destruyen o te hacen más fuerte”, asegura.

Según explica, un trabajador eventual, conocido en Australia como casualpuede ganar unos 2.500 dólares australianos netos a la semana (1.480 euros aproximadamente), e incluso hasta 3.000 en algunas empresas. Es un sueldo elevado, pero no garantiza estabilidad. “Cuando no trabaja, no cobra nada”, recalca.

Además, según explica, con este tipo de contratos no tienen vacaciones pagadas, no cobran durante las semanas de descanso y tampoco ganan nada si se ponen malos, ya que “los mandan a casa” y dejan de ingresar dinero.

La diferencia con los empleados a tiempo completo (full time) es clara. Ellos tienen un calendario de turnos fijo, el llamado roster, y el trabajo asegurado, aunque cobran menos cada semana. En cambio, los trabajadores eventuales dependen de las necesidades de la empresa y de su propio rendimiento.

“Hay meses que he trabajado tres semanas y otros solo una”, explica Socorro. Lo más habitual es trabajar dos semanas y descansar una, pero en su caso esa semana de descanso no se paga.

Exigencia física, calor “extremo” y aislamiento

Al margen del salario, lo que más marca su experiencia es la dureza del trabajo. En las minas australianas se encadenan 14 días seguidos con turnos de 11 horas diarias. “Mucha gente piensa que es solo limpiar, pero es un trabajo duro, muy duro”, asegura. Su labor consiste en tareas de limpieza dentro del complejo minero, incluidas las más desagradables, en un entorno industrial exigente y físicamente agotador.

El entorno también hace que el trabajo sea más duro. En verano, “las temperaturas son extremas” y las minas están en zonas aisladas, lejos de las ciudades, lo que aumenta la sensación de soledad. “Hay días que realmente no hablo con nadie”, cuenta. Además, “está lleno de moscas, se te pegan por toda la cara. Tienes que ponerte una red en la cabeza”, explica.

Y es que el aislamiento es una característica habitual de la minería en Australia. Incluso en las minas que están muy alejadas de las ciudades, los trabajadores tienen que vivir temporalmente en campamentos que habilitan las propias empresas mientras duran los turnos intensivos.

En definitiva, a pesar de la dureza de las jornadas y del aislamiento, esta experiencia para Marta está siendo transformadora. “He decidido tomármelo como una oportunidad”, asegura. Durante los periodos de trabajo intensivo escucha pódcast, acude al gimnasio e intenta mantener hábitos saludables. “A mí me ha hecho invencible”, sostiene. “No es fácil trabajar en las minas en Australia, pero sí vale la pena”.