El grueso del esfuerzo con el sector público se concentra en la etapa central de la vida. Según un informe publicado por Fedea el grupo de adultos de 30 a 54 años es el que “paga el grueso de los impuestos” y por eso presenta un “fuerte déficit” en su saldo neto con el Estado. Ese desequilibrio agregado asciende a unos 165.000 millones de euros, mientras que los jóvenes hasta 29 años muestran un superávit de 46.000 millones y la población senior de 55 o más uno de casi 100.000 millones.

El documento, elaborado por economistas como Ángel de la Fuente y Julio López Laborda, explica esta dinámica a través de la lógica del ciclo vital. Mientras el consumo de bienes y servicios se mantiene relativamente estable desde la juventud hasta la vejez , la generación de rentas (y con ello el pago de la mayor parte de los impuestos y las cotizaciones sociales) se concentra de forma intensiva en el tramo central de la vida, es decir entre los 30 y los 55 años. Esta asimetría obliga a sostener el consumo de las edades no productivas a través de transferencias que provienen “del sector público y de la familia”.

Saldo con el Estado según la edad
El informe define el saldo neto con el sector público como la diferencia entre prestaciones monetarias como pensiones, desempleo y ayudas y prestaciones en especie como educación y sanidad, frente a impuestos y cotizaciones sociales. Con esa metodología, los perfiles se ordenan de forma nítida. Los jóvenes y los mayores son receptores netos, con un saldo positivo asociado sobre todo a educación y sanidad en las edades tempranas y a pensiones tras la jubilación. En cambio, la edad activa concentra la contribución porque es donde se acumulan los pagos por IRPF, cotizaciones y otros tributos.
El informe añade un segundo gráfico que pone el foco dentro de los hogares. Se trata de las transferencias internas intrahogar, que van “de los adultos a los niños y jóvenes” para financiar su consumo “hasta que tienen rentas suficientes para autofinanciarse”.
En términos agregados, el volumen es elevado. El documento estima estas transferencias en 130.000 millones de euros al año, de los que 103.000 millones proceden del tramo central de edades y 27.000 millones de los mayores de 55 años.
En el perfil por edad, esas transferencias son claramente positivas en la infancia y adolescencia, con importes que superan los 10.000 euros anuales en los menores, y se vuelven negativas en la mediana edad, con valores próximos a 8.000 euros entre los 40 y 50 años, que es donde se concentra la financiación familiar.

