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Kean Ye, empresario chino en España: "Mis padres querían que trabajara en su bar, pero quería irme para ver mundo; hoy, facturo 50.000 euros al mes"

Con más de 66.000 autónomos chinos en España, Kean lidera la nueva ola: jóvenes que huyen de la "seguridad" de los bazares familiares para conquistar mercados digitales y facturar 50.000 € al mes.

El empresario de origen chino explicando su situación.
Kean Ye, empresario chino en España: "Mis padres querían que trabajara en su bar, pero quería irme para ver mundo; hoy, facturo 50.000 euros al mes" |YouTube|@JoseElias
Fátima Pazó
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Para muchos hijos de la inmigración china que llegó a España, el futuro parecía escrito: ayudar en el bar de la familia, en el bazar o restaurante y, con el tiempo, quedarse con el negocio. Sin duda, un camino que aseguraba la estabilidad económica. Sin embargo, Kean Ye rompe con ese guion

Mis padres querían que me quedara en su bar”, admite a José Elias en su canal de YouTube, pero él tenía otra idea en la cabeza: “Quería ver el mundo, aunque no ganase nada”, señala. Esa ruptura, que empezó como una decisión casi desesperada, se traduce hoy en una tienda textil en Barcelona que factura “unos 40 o 50.000 euros de media al mes”.

Kean Ye-Jose Elias. (YouTube|@JoseElias)

Si se habla de datos, más de 225.000 personas con nacionalidad china residen hoy en el país, y alrededor del 60% proceden de la provincia de Zhejiang, cuna de redes migratorias muy potentes.

Tras décadas asociadas al bazar y al ‘chino de la esquina’, esta comunidad se ha convertido en uno de los motores más importantes del autoempleo: más de 66.000 autónomos chinos cotizan en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), lo que supone el 14% de todos los autónomos extranjeros, y el 55% de las personas chinas en edad laboral trabaja por cuenta propia. 

“Tenía que irme de allí”

La historia de Kean comienza como otras tantas: en un bar de barrio. Su padre tuvo un restaurante en Nou Barris, después invirtió en China y perdió dinero. Endeudado, volvió a España y acabó montando bares. “Todo iba mal”, recuerda. Decidido, tomó las riendas del bar “un último verano”, consciente de que sus padres necesitaban a alguien que hablara bien español para mantener a los clientes.

Sin embargo, las ganas por “salir, ver el mundo y aprender cosas” pudieron más. Kean se armó de valor para decirle a sus padres que su tiempo en el bar tendría un final. Una vez fuera de casa, las cosas no fueron tan fácil como pensaba. Invirtió en varios negocios físicos como “una tienda de accesorios y alimento para mascotas” e incluso en una sex shop; todo, con la presión de los padres de “montarme algo físico”.

“Al final todo ha ido mal. Y a la hora de recoger, no he recogido nada”, confiesa. Lejos de tomarlo como un fracaso, lo ha visto como una inversión en aprendizaje: “Es mejor meterse la hostia a los 20 y pico que a los 30 o 40”, dice. 

Mientras tanto, la comunidad china en España siguió cambiando: el cierre de pequeños comercios ha empujado a muchos autónomos de origen chino hacia la hostelería especializada, la estética o el comercio de marca propia, justo el sector donde Kean ha decidido apostar.

“Hay muchas cosas iguales; de marca, solo nosotros”

Tras aquellos acontecimientos, decidió poner en marcha su tienda de ropa mano a mano con una empresaria de 50 años, tiempo que Kean lo toma como experiencia que le ha permito “ahorrar muchos baches”. 

La zona que se escogió para su tienda de ropa, no fue causalidad. Se trata de un polígono donde “hay muchas cosas iguales, pero de marca solo somos nosotros”, explica. Y es que, en sus perchas hay marcas de la altura de Hugo Boss; pero eso sí, comprada en Europa y no en China. 

“El tercer día de la apertura ya me vino la Guardia Civil a tomar ‘facturas’”, recuerda el empresario. Acostumbrados a perseguir falsificaciones en la zona, los agentes se encontraron con todo en regla: “Cuando se fueron era todo negativo, no encontraron nada”, detalla. 

Mientras que muchas familias continúan encadenadas a bazares, Kean ha apostado por un modelo con más margen y menos carga física, alineado con la nueva ola de negocios chinos orientados a conseguir un valor añadido.