El campo español afronta uno de sus mayores desafíos en décadas: la falta de relevo generacional. Cada vez menos jóvenes deciden dedicarse a la agricultura y la ganadería, lo que agrava el envejecimiento de un sector estratégico para la economía y el abastecimiento alimentario. A esta escasez de talento se suman las dificultades que denuncian muchos profesionales del campo, como son la insuficiencia de ayudas, el exceso de burocracia y la competencia desleal de precios.
El agricultor extremeño Francisco Rodríguez, más conocido como Chamorro, habló de todo esto en el podcast ‘Zona Regable’ de CGU Canal Orellana. En este, en primer lugar, expuso que, actualmente, “para ser rentable” es “necesario” contar con bastantes más hectáreas que antes: “Antiguamente, con pocas hectáreas, con 15 o 10, se daba de comer a una casa. Un agricultor sembraba 5 hectáreas de frutales y podía alimentar a su casa. Hoy día es impensable”.
Este indica es uno de los motivos por los que “el pequeño y mediano agricultor está desapareciendo”, debido también a que los precios que recibe el agricultor están estancados o hundidos por la competencia de terceros países, poniendo de ejemplo el arroz de Myanmar, haciendo que la rentabilidad sea mínima.
A esto se le suma también la escasez de ayudas, afirmando que la PAC ha bajado: “Con más costes de producción y la vida más cara, cada vez te reducen más esa ayuda. Es insostenible. A muchas personas solo les queda esa ayuda, que en realidad nos la quitaron del precio para que la gente pudiera comer más barato”. Esto, a su vez, genera otro problema y es que, según explica, cuando llega el momento del reparto de una herencia, el hermano que quiere quedarse con la explotación no tiene dinero para pagarles su parte a los otros hermanos.
Al no haber disponibilidad económica ni ayudas que faciliten este proceso, la tierra termina vendiéndose o arrendándose a grandes fondos de inversión, rompiendo la cadena familiar.
El sistema de ayudas, otro problema
Rodríguez también identifica como un problema el sistema de ayudas en España, que considera defectuoso. En este sentido, explica que, siendo la diferencia entre el paro o un subsidio respecto a un salario mínima, a muchas personas no les compensa trabajar: “Nos encontramos con un montón de miles de personas metidas en el INEM [el SEPE] y no eres capaz de encontrar a gente para trabajar”.
El motivo, insiste, es que “echan números”: “A mí me pagan 500 euros de ayuda, 200 del gasoil, no tengo que trabajar ni me pican los mosquitos ni nada, total, que gano 100 euros menos que viniendo a trabajar. Y es la triste realidad, que no vienen a trabajar”, denuncia. A pesar de ello, aclara que “hay buenos trabajadores”, pero que la mayoría están “colocados en los sitios grandes”.
En cuanto a por qué en el campo no se pagan salarios más altos, Chamorro también es claro: no puede aumentarlos precisamente debido a una combinación de falta de rentabilidad, competencia desleal de terceros países y la estructura de precios de la cadena alimentaria.
Explica que esta combinación es la “pescadilla que se muerde la cola”, un círculo vicioso. En su opinión, aumentar los salarios no soluciona necesariamente el problema de poder adquisitivo del trabajador si el coste de la vida también sube. Si un trabajador pasara de ganar 1.000 a 2.000 euros, pero el precio de los alimentos básicos (como la fruta) sigue siendo inasequible, el trabajador seguirá optando por productos procesados baratos en lugar de productos frescos y sanos.
Por ello, insiste en que no se trata de no querer pagar más, sino de que el dinero “solo genera riqueza para todos” si el sistema es equilibrado, y actualmente los costes de producción asfixian al agricultor.
El cambio cultural y las redes sociales
En último lugar, para responder a la problemática del relevo generacional, este agricultor hace mención al cambio cultural que hay entre los jóvenes y la irrupción de todas las redes sociales, que han establecido nuevas formas de retribución.
“Con el paso de los años, la juventud con los Tiktok y los rollos estos, toda la gente se piensa que va a estar comiendo de las redes sociales como los youtubers, no quieren trabajar, no quieren ser profesionales de nada. No en el campo, en cualquier sector hace falta mano de obra. Y en cuanto los más mayores, me refiero de 50 años para arriba, esa gente se vaya retirando, aquí no hay gente ni para echarte gasoil”, manifestó rotundo en el citado pódcast.
Así pues, para Rodríguez, la escasez de talento no se debe a un único motivo, sino que responde a una “tormenta perfecta” que hace que los jóvenes no vean el campo como una opción de vida viable.

