En España, para muchos empresarios, existe cierta percepción negativa cuando una compañía presenta grandes márgenes empresariales. Parte del público suele asociar esos beneficios elevados con prácticas abusivas o con un reparto desigual de la riqueza. Sin embargo, hay expertos que defienden que unos márgenes sólidos no deberían verse como algo negativo, sino como una señal de eficiencia y competitividad.
Así lo piensa el abogado Daniel Vosseler, quien recientemente ha querido abordar sin tapujos esta cuestión: “En este país, más tarde o más temprano, tendremos que entender que ganar dinero es algo natural, que es algo bueno, que es buenísimo que las empresas ganen dinero, no formar parte de un sistema de envidiosos que parece que cuando a uno le va bien hay que triturarlo y machacarlo”.
A esto, añade que, actualmente, en España “para abrir un negocio te las ves y te las deseas”, denunciando que “el sistema público no puede tener cautivo al sector privado. Bueno, a la vida real. Porque esto es la vida real”. En este sentido, durante su intervención en el programa de radio ‘La hora vikinga’, manifiesta que, hoy por hoy, no existe un sistema de supervisión “para que las cosas funcionen” como pretenden vender, si no “un sistema bajo control”.
“Ya no tienes una empresa privada, tienes una absolutamente semipública porque quieren tenerte una monitorización completa de lo que haces, de lo que recaudas”
En relación con la idea anterior, Vosseler afirma que “ya no tienes una empresa privada, tú tienes una empresa absolutamente semipública por el sistema de control al que estás sometido, porque quieren tenerte una monitorización completa de lo que haces, de lo que recaudas”.
Por ello, añade que se va a implantar Verifactu, sobre lo que tiene un mensaje claro: “déjame ganar dinero, que también pagaré impuestos, solo faltaría, pero impuestos que sean racionales, congruentes y coherentes”.
“Cuando no sabes crear riqueza, lo que haces es generar pobreza”
Este abogado señala que, actualmente, en nuestro país, y más concretamente en Barcelona, no se ve con normalidad coches de alta gama, sorprendiéndose la gente cuando ve alguno. Algo que utiliza como ejemplo de la cultura “pobre” que, en su opinión, se ha implantado: “Fíjate la cultura de pobre en la que nos hemos metido y la miseria que hemos generado. Porque cuando tú no sabes crear riqueza, lo que haces es generar pobreza”.
Como alegato final, defiende que hay que dar “alas” al sector privado (también en lo que respecta a la vivienda, instando a “liberalizar el suelo” y “quitar burocracia”): “Sin actividad empresarial, tú lo que recoges, reitero, es nada, solo unos niveles de pobreza que no se habían visto jamás en este país y esto es una tierra de esperanza, de oportunidades”.
Por esta razón, concluye que se necesita “con urgencia” un cambio de modelo que ponga “toda la energía” en “aquello que genera riqueza, que no es otra cosa que las pymes y los autónomos”.

