Mientras que las naranjas y las patatas se han abaratado en enero, las uvas blancas sin pepitas, los champiñones laminados y las manzanas golden encabezan las subidas de precios de los alimentos básicos en el arranque de 2026. Así lo refleja el último estudio de FACUA-Consumidores en Acción, que analiza la evolución de los precios entre principios de diciembre de 2025 y enero de 2026 en ocho grandes cadenas de supermercados.
El informe señala incrementos significativos en productos básicos que se beneficiaron de la rebaja del IVA, una medida cuyo efecto real sobre los márgenes de beneficio de las empresas sigue sin aclararse casi dos años después.
Subidas de más del 20% en algunos supermercados
Según el análisis de la organización, la bandeja de uvas blancas sin pepitas (500 gramos) se ha encarecido de media un 8,5% en el último mes. El mayor incremento se ha producido en Carrefour, donde el precio ha pasado de 2,09 euros a 2,39 euros, un 14,3% más.
En los champiñones laminados, el precio ha subido de media un 5%, aunque el incremento ha sido mucho mayor en Alcampo, donde en solo un mes se ha encarecido un 20,6%. Algo similar ocurre con las manzanas golden que de media cuestan un 4,3% más que en diciembre, pero en Hipercor la subida ha sido especialmente elevada, hasta el 21,8%.
Junto a estos productos, FACUA detecta también incrementos en el aceite de girasol (3%), el aceite de oliva (2,3%), la harina de trigo (0,8%), la leche entera, los huevos medianos (ambos con un 0,5%) y algunas frutas y hortalizas como las lechugas iceberg o las peras conferencia, aunque con alzas más moderadas. El arroz redondo y las zanahorias son los únicos alimentos que mantienen precios idénticos a los del mes anterior.
En el extremo opuesto, varios productos han registrado descensos mensuales, entre ellos las naranjas (-8,4%), las patatas (-8,3%), los macarrones (-2,8%) y las cebollas (-1%). Estas bajadas, sin embargo, no compensan el repunte generalizado de otros básicos de la cesta de la compra.
Dos años de silencio administrativo
El informe de FACUA vuelve a señalar la actuación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. En febrero de 2024, el departamento que dirige Pablo Bustinduy pidió a las grandes cadenas de supermercados que demostraran que las subidas de precios aplicadas desde enero de 2023 no se habían traducido en un aumento de sus beneficios mientras estuvo vigente la rebaja del IVA. Casi dos años después, el Ministerio de Consumo no ha anunciado ninguna sanción, pese a las denuncias reiteradas de la asociación, especialmente en productos como el aceite de oliva.
Además, desde el 1 de enero de 2025 el IVA de los alimentos básicos subió del 2% al 4%, afectando a productos como el pan, la leche, los huevos, las frutas, las verduras o el aceite de oliva. Al mismo tiempo, el impuesto sobre las pastas alimenticias y los aceites de semillas aumentó del 7,5% al 10%.
Según las organizaciones de consumidores, este cambio fiscal ha favorecido nuevas subidas de precios en un momento en el que la inflación sigue presionando el bolsillo de los hogares.
Los huevos, líderes en la subida interanual
Más allá de la evolución mensual, FACUA ha analizado también cómo han evolucionado los precios en el último año, entre enero de 2025 y enero de 2026. En ese periodo, los huevos medianos se han consolidado como el alimento que más se ha encarecido, con una subida media del 38,2%. El mayor aumento se ha dado en Aldi, donde la docena de su marca propia ha pasado de 2,05 a 3,10 euros, un 51,2% más.
Después de los huevos, los mayores incrementos corresponden a las cebollas (15,7%), los limones (14%) y el aceite de girasol (11,1%). También han subido de forma notable los champiñones laminados, las manzanas golden y los ajos, todos ellos con aumentos superiores al 7%.
La gran excepción es el aceite de oliva. Según FACUA, es el producto que más ha bajado de precio en el último año, con una caída media del 27,4%, tras las fuertes subidas registradas en años anteriores. Aun así, la asociación advierte de que el precio sigue siendo alto en términos históricos y pide un mayor control de los márgenes de beneficio.
En conjunto, el estudio muestra que la cesta de la compra sigue muy desequilibrada y que los alimentos básicos continúan siendo una de las principales fuentes de presión para los presupuestos familiares.

