El Colegio de Comisarios de la Unión Europea se ha citado el próximo lunes para analizar las consecuencias que se derivan del conflicto en Oriente Medio, estudiando las posibles respuestas a corto plazo en las que se incluyen fórmulas de flexibilidad para los Estados miembros. ha sido el vicepresidente ejecutivo de la Comisión para la Prosperidad y Estrategia Industrial, Stephane Séjourné quien, después de mantener una reunión con el ministro de Economía, Comercio y Empresa Carlos Cuerpo, ha dicho que España afronta la crisis con “espacio suficiente” en los planos energético y presupuestario.
Esta reunión se produce en un contexto de incertidumbre internacional que está marcado por un mercado energético volátil con riesgos en el suministro, algo que históricamente ha tenido un impacto directo sobre la inflación y crecimiento de la Unión.
La intención de Bruselas es calibrar hasta qué punto este conflicto podrían alterar las previsiones económicas y si es necesario activar instrumentos excepcionales como la suspensión de las reglas fiscales mediante la cláusula de salvaguarda.
Carlos Cuerpo resalta la solidez de la economía española
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, reconoció que algunos socios de la Comunidad Económica Europea podrían reclamar estas medidas pero señaló que la economía española es sólida. “Esta guerra llega en un momento en el que España está preparada”, señaló haciendo referencia a la consolidación fiscal y a la diversificación energética.
No obstante, el ministro dejó abierta la evolución de la respuesta europea. “Iremos viendo conforme transcurran las semanas hasta qué punto siguen siendo necesarias estas medidas”.
Más allá de la reacción inmediata, la Comisión Europea insiste en la necesidad de acelerar transformaciones estructurales que reduzcan la vulnerabilidad del bloque. Séjourné subrayó que la actual crisis refuerza la urgencia de avanzar en soberanía energética, descarbonización y reducción de dependencias externas, especialmente en combustibles fósiles. Destacó el papel de España como “buen alumno” dentro de la Unión, por su apuesta por las energías renovables.
Ambas partes coincidieron en que el episodio vuelve a evidenciar la importancia de la denominada autonomía estratégica europea, un concepto que ha ganado peso desde la pandemia y la guerra de Ucrania. Para el Gobierno español, esto implica no solo reforzar la capacidad energética, sino también profundizar en la integración del mercado único y en la coordinación de políticas industriales.
Europa destaca el modelo español para el control de inversiones extranjeras
Séjourné destacó el modelo español de control de inversiones extranjeras, en particular el Comité de Inversiones Estratégicas creado en 2025, al que considera un referente para garantizar que el capital exterior contribuya al desarrollo económico sin comprometer la seguridad. “No hay política industrial europea sin el apoyo y la acción de España”, afirmó.
La cuestión de las inversiones se sitúa, de hecho, en el centro del debate comunitario. Bruselas trabaja en una ley de aceleración industrial que busca atraer capital extranjero bajo criterios más exigentes, priorizando la transferencia tecnológica, la creación de empleo cualificado y el arraigo productivo en territorio europeo. Tanto la Comisión como el Ejecutivo español defienden elevar el listón para equipararse a prácticas habituales en economías como Estados Unidos, China o India.
Este enfoque resulta especialmente relevante en la relación con China, uno de los principales socios comerciales de la UE. Las autoridades comunitarias apuestan por mantener el vínculo, pero introduciendo mecanismos que permitan reequilibrar la balanza mediante inversiones “de calidad” y mayor producción en Europa. “Se puede tener inversiones chinas en Europa y, al mismo tiempo, reequilibrar la relación comercial”, sostuvo Séjourné.

