Logo de Huffpost

Jose, 30 años, el funcionario que vive en una furgoneta de 2 m2: "Cobro 1.300 euros y lo que me ahorro de hipoteca me lo gasto en cerveza"

Este joven trabajador se vio obligado a buscar una alternativa que se acoplara a su bolsillo. Ahora, gasta solo 600 euros al mes en vivir de esta forma.

El joven trabajador explicando su situación.
Jose, 30 años, el funcionario que vive en una furgoneta de 2 m2: "Cobro 1.300 euros y lo que me ahorro de hipoteca me lo gasto en cerveza" |Redes Sociales.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

España atraviesa una de las peores crisis de vivienda de las últimas décadas. Según los datos, los españoles destinan ya más del 40% de su salario en el pago del alquiler de una vivienda. Y es que no es extraño, tener un techo bajo el que vivir se ha vuelto casi inasumible para muchos bolsillos. 

Solo hace falta bucear por internet para encontrar alquileres de una sola habitaciones y pocos metros cuadrados a más de 500 euros en las grandes ciudades. Se calcula que el precio medio del alquiler ronda los 15,45 euros por metro cuadrado, casi un 8% más que hace apenas un año en zonas como Madrid o Barcelona. 

Para muchos, conseguir un piso se ha convertido en un sueño imposible. Los sueldos no dan, los bancos cada vez prestan menos y las viviendas, cada vez más escasas, se alquilan en cuestión de minutos.

Bajo este escenario están miles de personas que optan por soluciones que hace una década se relacionaban con una buena aventura: vivir en autocaravanas, barcos, cabañas e incluso furgonetas, se ha vuelto de lo más común. Y es que, lo que antes era sinónimo de libertad, se ha transformado ya en una necesidad. No importa las profesiones… funcionarios, enfermeros, profesores o camareros con contrato fijo están recurriendo a estas alternativas ante la imposibilidad de pagar 1.500 euros de alquiler por un piso de 60 metros cuadrados.

Vivir en una furgoneta de 2 m2

Jose conoce muy bien este sentimiento. Con apenas 30 años y un sueldo de funcionario, pasa sus días entre el trabajo y una furgoneta que apenas tiene dos metros cuadrados que ha convertido su hogar.

“Cobro 1.300 euros y esto gasto viviendo aquí: agua y luz, gratis; financiación de la furgoneta, 200 euros; gas, 20 euros; seguro, otros 32 euros; comida, 150 euros; gimnasio, otros 35 euros; móvil, 20 euros y gasolina, 160 euros. En total, son 600 euros al mes”, explica a través de sus redes sociales. 

Jose pertenece a una nueva generación de trabajadores que, aunque tengan empleo estable y un salario fijo, no tienen oportunidad de tener una vivienda a un precio asequible. Tal y como detalla, entre risas, este funcionario tiene claro que “lo que me ahorro en hipoteca, me lo gasto en cerveza”. Y no se equivoca. Vivir en estas condiciones se ha convertido en un ‘plan B’ que funciona.