Hacer obras en casa sin los permisos oportunos puede ocasionar problemas legales, que van desde sanciones hasta ordenes de devolver la vivienda a su estado original. Esto es lo que le ha pasado a la propietaria de una vivienda histórica en Nursling (Hampshire, Reino Unido), que derribó una casa de campo de más de 300 años de antigüedad y ahora podría verse obligada a reconstruirla tras la intervención del Ayuntamiento.
Según informan desde el medio Daily Echo, el inmueble, conocido como Wychwood, fue demolido en julio de 2025, lo que generó una fuerte polémica entre los vecinos y dudas sobre si se habían cumplido los requisitos legales. Según ha confirmado el consistorio, no se solicitó el permiso necesario antes de ejecutar las obras.
Desde el ayuntamiento han aclarado que la demolición requería autorización previa y que, al no haberse tramitado, la propietaria incumplió la normativa urbanística. Por ello, la administración local defiende que se construya una vivienda alternativa adecuada en el mismo terreno, sin descartar sanciones si no se llega a una solución.
La propietaria admite el error, pero defiende que la casa era irreparable
La propietaria, Natalie Matthews, ha reconocido públicamente que no siguió el procedimiento correcto y ha pedido disculpas a través de una publicación en sus redes sociales. A través de ella explica que compró la vivienda y el terreno por 350.000 libras (unos 287.000 euros) con la intención de reformarla, pero que la situación cambió al iniciar las obras.
Según relata, tras retirar el techo de paja descubrió que la estructura estaba en un estado muy deteriorado. Tras consultar con varios expertos, asegura que no quedaba prácticamente nada que conservar, lo que la llevó a tomar la decisión de demoler y reconstruir.
Aun así, admite que debería haber paralizado la obra, recabar más informes y tramitar los permisos correspondientes antes de intervenir en un edificio con valor histórico.
El ayuntamiento estudia medidas y el caso genera malestar vecinal
El responsable de planificación del Ayuntamiento ha señalado que este caso debe servir como advertencia sobre el cumplimiento de las normas urbanísticas. Además, ha confirmado que están a la espera de la respuesta de la propietaria para decidir los siguientes pasos.
Y es que el consistorio ya rechazó previamente una solicitud para reconstruir la vivienda tras el derribo, y ahora mantiene que cualquier actuación deberá ajustarse a la legalidad vigente.
Además el caso ha generado granmalestar entre los vecinos, muchos de los cuales tenían un vínculo sentimental con la casa del siglo XVIII y esperaban su conservación o, al menos, una reconstrucción fiel.