Unos de los mayores miedos de los propietarios de viviendas es que okupen su vivienda. Y es que los tiempos de desalojo no son cortos y la lentitud de los procesos judiciales han generado situaciones en las que algunos reincidentes actúan con total impunidad. Este es el caso de Marc M., un joven de 22 años que se ha convertido en uno de los okupas más activos de Cataluña.
Según la información publicada por La Razón, Marc ha ocupado más de 200 viviendas en cuatro años, principalmente propiedades de bancos y fondos de inversión. Acumula 225 denuncias y 31 detenciones, pero siempre queda en libertad al tratarse de delitos leves castigados únicamente con multas.
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El método que utiliza es conocido, ocupa un inmueble y exige a los propietarios cantidades que van de 500 a 5.000 euros a cambio de marcharse. Si no obtiene ese dinero, vende las llaves a familias vulnerables, que acaban heredando un proceso judicial complejo.
En uno de los casos más recientes, en Arenys de Munt, llegó a pedir 17.000 euros para devolver una vivienda que tenía alarma y estaba perfectamente cerrada. Cuando los dueños se negaron a pagar, accedió igualmente a la casa y dejó pruebas de ello. Los Mossos encontraron más tarde a otro ocupante, que reconoció que había recibido las llaves de Marc.
No se le aplica la multirreincidencia
Una de las claves de su impunidad es que ningún juzgado centraliza todas las denuncias. Cada ocupación se tramita por separado, lo que evita que los tribunales evalúen el conjunto de su actividad delictiva.
Además, aunque desde 2022 existe una agravante de multirreincidencia, no se aplica a los delitos leves de usurpación, por lo que las detenciones de Marc M. terminan siempre con una sanción económica.
En algunos municipios se han adoptado medidas específicas. En Sant Boi de Llobregat, un juez le prohibió la entrada en la localidad tras constatar que llevaba años dedicándose a la ocupación como forma de vida. Pese a ello, Marc siguió actuando en otras zonas del territorio.
Nuevas ocupaciones y juicio previsto para 2026
A pesar de las órdenes judiciales, Marc ha continuado ocupando viviendas en distintos municipios. En Cardedeu, en julio, entró por la ventana de un primer piso y amenazó a los agentes desde el balcón cuando intentaron acceder. La propiedad solicitó el desalojo inmediato, pero fue denegado.
La única causa por delitos más graves que pesa sobre él es la que lleva un juzgado de Arenys de Mar, donde se investigan coacciones y organización criminal tras su intento de extorsión en la vivienda mencionada.
Su juicio por este caso está previsto para enero de 2026, pero, mientras tanto, los agentes constatan que sigue vinculado a nuevas ocupaciones. Las fuentes consultadas reconocen que, sin una respuesta penal coordinada, difícilmente se detendrá un patrón delictivo que se ha consolidado en apenas cuatro años.