Lo que en un principio parecía una jubilación tranquila se ha convertido en una preocupación constante. George Neil, de 64 años y natural de Glasgow, se retiró anticipadamente a los 59 sin imaginar que pocos años después necesitaría volver a trabajar para complementar sus ingresos.
Ahora, tras enviar múltiples currículums y solicitar distintos puestos, asegura que no recibe respuesta. “Siento que aún puedo trabajar muchos años más, pero nadie me da la oportunidad”, lamenta en una entrevista a The Paper.
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George trabajó durante décadas en sectores como el petróleo, el gas o la ingeniería civil, y en 2021 finalizó su última etapa profesional como diseñador de tuberías en un astillero naval. Sin embargo, el final de su contrato marcó un punto de inflexión.
“Solo me avisaron con una semana de antelación. Empecé a buscar trabajo enseguida, pero las ofertas que había estaban lejos y, después de haber trabajado desde casa durante la pandemia, no me planteé mudarme a mi edad”, explica. Ante esa situación, optó por jubilarse antes de tiempo.
Sin acceso a la pensión estatal y con ingresos limitados
A diferencia de quienes alcanzan la edad ordinaria de jubilación, George aún no puede acceder a la pensión estatal, que en su país se sitúa en los 66 años. Por ello, depende exclusivamente de su plan de pensiones de empresa y de un plan personal.
Aunque no ha querido revelar la cantidad exacta de sus ahorros, reconoce que “no son nada del otro mundo” y que se sitúan en torno a una cuantía media.
“Mi pareja trabaja a tiempo completo y conseguimos salir adelante, pero tenemos gastos importantes como el impuesto municipal o el seguro del coche”, señala.
La necesidad de ingresos adicionales le ha llevado a intentar reincorporarse al mercado laboral, sin éxito hasta el momento.
Más de 35 años de experiencia que no encuentran salida
Pese a su amplia trayectoria profesional, George asegura que no logra superar los procesos de selección. Ha solicitado puestos como delineante mecánico, técnico en diseño asistido por ordenador o especialista en planificación de espacios.
“He enviado varias solicitudes, incluso repetí una candidatura porque la empresa buscaba más personal, pero no he recibido ninguna respuesta”, afirma.
En uno de los procesos, incluso llegó a visitar las instalaciones y le propusieron realizar una prueba práctica. “Dije que sí, pero nunca volvieron a contactar conmigo”, añade.
Durante el último año, ha trabajado a tiempo parcial como limpiador para complementar sus ingresos, aunque tuvo que dejar el empleo por incompatibilidad con el cuidado de su nieta.
La edad, un obstáculo para volver a trabajar
George tiene claro cuál cree que es el principal problema: su edad. “Las empresas buscan a alguien más joven que pueda quedarse más tiempo, pero yo todavía tengo mucho que ofrecer”, explica.
Su caso no es aislado. Según la organización STEM Returners, especializada en ayudar a profesionales a reincorporarse al mercado laboral, volver al trabajo tras una pausa es cada vez más complicado, especialmente en sectores técnicos.
Un estudio de esta entidad revela que tres de cada cuatro personas consideran difícil o muy difícil regresar al empleo. Además, el 41% afirma haber sufrido discriminación por edad, una cifra que ha aumentado en los últimos años.
También influyen otros factores como la falta de experiencia reciente o los prejuicios relacionados con el género o la etnia.
La formación como última oportunidad
Ante esta situación, George ha decidido inscribirse en un programa de recapacitación de 12 semanas impulsado por STEM Returners, con la esperanza de actualizar sus conocimientos y mejorar sus oportunidades laborales.
“Estoy dispuesto a aprender y mejorar mis habilidades. Mis años de experiencia deberían contar para algo”, defiende. Desde la organización, su directora, Natalie Desty, critica que no se estén tomando suficientes medidas para facilitar la reincorporación de trabajadores mayores.
“Debemos eliminar las barreras sistémicas que impiden a estas personas contribuir. No es una falta de talento, sino de oportunidades”, concluye.
Mientras tanto, George continúa enviando currículums, confiando en que alguna empresa valore su experiencia y le dé una oportunidad para volver al mercado laboral.