Los camioneros aseguran que “con tanta lluvia, el deterioro de las carreteras, se ha adelantado”. Así lo detalla uno de ellos ante las cámaras de Directo al grano, programa de RTVE. Y añade: “En nuestros tiempos de trabajo nos perjudica porque los socavones redundan en averías, sustos y accidentes. Venimos denunciándolo mucho tiempo”.
Y lo cierto es que no exagera. Basta con recorrer unos kilómetros por algunas las carreteras de España para comprobarlo: el firme está agrietado, el asfalto desaparece en zonas y algunos tramos parecen verdaderos caminos rurales.
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Casi medio millón de camiones y menos manos al volante
España cuenta con un parque de cerca de 478.000 vehículos industriales y más de 3,6 millones de furgonetas y camiones ligeros, según los últimos datos oficiales. Pero el problema no está en la flota, sino en quienes la conducen. Faltan alrededor de 30.000 camioneros, lo que agrava la presión sobre los que siguen activos.
La edad media del sector supera los 50 años, y la mitad de los conductores tiene más de 55 años. Solo el 3% tiene menos de 25 años, lo que deja claro que el relevo generacional está en peligro. A este panorama se suma una vida profesional exigente: por ley no pueden superar las 9 horas diarias al volante, aunque las esperas en muelles de carga, atascos y condiciones climáticas estiran los días mucho más allá del límite.
Algunas pasan semanas fuera de casa, durmiendo en cabinas y usando áreas de servicio que denuncian como inseguras o con servicios precarios. El resultado es un sector esencial pero muy agotado con profesionales envejecidos, costes en aumento y carreteras que no acompañan.
Lluvia, baches, gasolina…
En enfado de este camionero tiene fundamento. Tras unos meses de lluvias intensas, la Asociación Española de la Carretera (AEC) ha alertado de que el asfalto español está en su peor estado desde los años 80. Tramos clave como la A-4 en Despeñaperros o distintas carreteras aragonesas sufren daños en más del 68% de su superficie.
El impacto es directo en el bolsillo de los transportistas: las suspensiones, neumáticos y direcciones sufren más, los consumos aumentan hasta un 10% y las averías mecánicas se multiplican.
A todo ello se suma el aumento del combustible (el precio medio de la gasolina sin plomo 95 se sitúa en 1,671 euros por litro, mientras que la sin plomo 98 sube hasta los 1,826 euros por litro Por su parte, el diésel, el gasóleo A tiene un precio medio de 1,789 euros por litro y el gasóleo A+ sube hasta los 1,883 euros por litro). Para muchos autónomos, las cuentas ya no salen.
A los problemas del asfalto y los precios se suman otros que llevan tiempo en la lista de reclamaciones del transporte: robos en áreas de descanso, presión burocrática con la digitalización de documentos y obligaciones medioambientales que exigen renovar flotas con un coste altísimo.