El próximo lunes, 1 de mayo, se celebra el Día del Trabajador en conmemoración de los avances sociales obtenidos desde el siglo XIX. Este festivo nacional surgió por un movimiento revolucionario en Estados Unidos, sin embargo, no llegó a España hasta la II República, en 1931. Franco lo abolió posteriormente en 1955 para volver a restablecerse con la democracia, hasta el día de hoy.
Por qué se celebra el Día del Trabajador
El origen del Día del Trabajador se remonta al siglo XX, cuando las condiciones ultra precarias de los trabajadores que se arrastraban desde el pasado siglo acabaron por estallar. Largas horas sin descansar con jornadas de hasta 16 horas, salarios considerablemente bajos, jornadas extras nocturnas y hasta niños y niñas trabajando al igual que un adulto en grandes fábricas, como escenario habitual. Todo ello sin prestaciones o seguro médico.
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El sitio de su semilla, Chicago. En 1886, los trabajadores iniciaron una huelga revolucionaria para hacer valer sus derechos en sus jornadas laborales. Más de 80.000 trabajadores se unieron al movimiento para tomar la ciudad y el sindicato mayoritario, asimismo, decidió comenzar una huelga en la inmensa mayoría de los sectores del país con el lema de “ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de ocio”.
Casi 20 años antes, 1868, el presidente Andrew Johnson aprobó la jornada de ocho horas en la ley Ingersoll para algunos trabajadores. Algo que despertó el resquemor de los patrones, que respondieron incluyendo cláusulas en los contratos de los trabajadores que permitían alargar la jornada laboral a su antojo. Un chantaje contractual que acabaría creando el movimiento obrero en Chicago.
“Los mártires de Chicago”
Los enfrentamientos entre la policía y los trabajadores fueron especialmente duros y sangrientos. Tras días de huelga, el 4 de mayo se convocó una concentración. Ese mismo día, una bomba explotó en la plaza, cobrándose la vida de siete policías. Las autoridades contraatacaron asesinando a siete manifestantes. Hubo cientos de detenidos y el 21 se celebró el juicio que acabó condenando a la treintena de trabajadores que iniciaron los actos a cadena perpetua.
Además, cinco de ellos fueron condenados a la horca. Desde entonces, se les conoce como los ‘Mártires de Chicago’. Ellos fueron el tipógrafo George Engel, el carpintero Louis Lingg (quien se suicidó en su celda antes de la horca) y los periodistas Adolf Fischer, Albert Parsons y August Spies.
En 1889, tres años después del suceso, la Segunda Internacional decretaría el día 1 de mayo como el Día del Trabajador, para conmemorar la senda inaugurada en territorio estadounidense, con ecos en todo el planeta, y que se materializó en esa jornada mayoritaria de ocho horas y la reacción de los trabajadores.