Paul, jubilado desde hace 51 años: “Se necesita mucha suerte para llegar a los 100 años, yo la he tenido, eso es todo”

A sus 104 años, aún vive en casa, cuida de sí mismo y recuerda con humor y humildad una vida marcada por el trabajo, la guerra y una jubilación que ya dura más de medio siglo.

Paul Petit |Le Progress
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La mayoría de las personas cuando se acerca a su jubilación esperan con ilusión que llegue ese día, lo que casi nadie imagina es que esta etapa pueda durar más de 50 años. Este es el caso de Paul, un hombre nacido en 1921 que, tras una vida de trabajo y esfuerzo, fue despedido de forma inesperada apenas cinco meses antes de retirarse oficialmente, y que actualmente, con 104 años, lleva retirado más de medio siglo.

En 1975, cuando trabajaba en la fundición de Champagnole, Paul fue despedido poco antes de alcanzar la edad de jubilación. La fábrica iba a cerrar definitivamente, y con esa decisión no solo perdió su empleo, sino que se vio forzado a iniciar su retiro sin la despedida esperada tras décadas de trabajo. A cambio, según señalan desde Le Progress, recibió una indemnización que marcó el comienzo de una larga jubilación que dura ya 51 años.

Actualmente, con 104 años, Paul es posiblemente uno de los jubilados de Francia, y lleva una vida totalmente independiente en su propia casa. 

El anciano lleva una vida sin ser dependiente de cuidados externos

Lejos de vivir en una residencia o depender por completo de cuidados externos, Paul aún vive solo en su casase prepara sus comidas, pone la lavadora y va a hacer la compra cada semana en el mercado del pueblo.  Su estilo de vida, admirado por quienes le rodean, desafía cualquier expectativa sobre la vejez. A pesar de su edad, conserva un ánimo positivo y una rutina sencilla pero activa.

En 1995, un infarto pudo cambiarlo todo, pero, gracias a la rápida reacción de su hijo, que lo reanimó con un cubo de agua fría, Paul volvió a salir adelante.

Y esta vez no fue la única que la vida lo puso a prueba, y es que durante su más de un sigo a viva, ha pasado por situaciones difíciles. Durante la Segunda Guerra Mundial, se unió a la Resistencia, fue capturado en 1944 y pasó varios días sin comer en una cárcel en Alemania. Fue liberado por las tropas estadounidenses y volvió al combate en Alsacia antes del final del conflicto.

Su vida, forjada entre el deber y la supervivencia, ha estado guiada por un principio sencillo, seguir adelante con lo que se tiene. Y como él mismo afirma, “se necesita mucha suerte para llegar a los 100 años, yo la he tenido, eso es todo.”

En su pueblo, Paul es una figura muy querida, a la que tanto sus vecinos como el alcalde y toda la comunidad le muestran su afecto y respeto. Tanto que en su cumpleaños número 100 hicieron una fiesta. 

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