Australia se ha convertido en el ‘Dorado’ para muchos jóvenes españoles que ya no prefieren Londres o Berlín, sino que ahora el objetivo está a 17.000 kilómetros de casa. Con salarios que triplican la media nacional y un estilo de vida marcado por el sol, más de 50.000 españoles ya residen en la isla con permiso de trabajo activo.
Entre ellos destaca el caso de Marta, quien con una carrera hecha, decidió cambiar los libros por la bayeta y la fregona en las profundidades del desierto australiano. Y es que, la demanda es tan brutal, que las 3.400 plazas del visado Work and Holiday se han agotado en cuestión de días durante este último ciclo.
Sin embargo, la vía principal sigue siendo el visado de estudiante, utilizado por unos 40.000 españoles para trabajar 48 horas quincenales. ¿El motivo? Un salario mínimo que ronda los 15,40 euros por hora, frente a los escasos 8,87 euros que se pagan en España.
El sueldo australiano: un sueño para los españoles
La diferencia de poder adquisitivo es, sencillamente, abismal. Mientras en España un camarero lucha por llegar a los 1.300 euros netos, en Australia puede embolsarse hasta 3.400 euros al mes. Sin embargo, el verdadero filón está en sectores como la construcción o minería.
Es justo en este último donde Marta ha conseguido rozar los 4.000 euros mensuales. Tal y como detalla en sus redes sociales, todo se debe a su actual trabajo: limpiadora en las minas de Australia, donde, asegura, “terminas ganando el triple de lo que ganabas en tu país con una carrera universitaria”.
Esta joven trabaja en las zonas comunes de una mina en medio del desierto. Su rutina es extrema: se levanta a las 4 de la mañana, pasa por el gimnasio y cumple jornadas de 11 horas diarias durante 14 días seguidos.
A pesar de la dureza, la compensación económica le permite ahorrar de una forma que sería imposible en su lugar de origen: “No te vas a hacer rico trabajando aquí, pero ese dinero puede cambiarte la vida”, explica.
“Nunca pensé que terminaría limpiando 10 baños al día”
Aunque muchos critican que Australia ‘es muy cara’, no se equivocan: una sola habitación en Sidney puede costar 1.300€ al mes y la cesta de la compra es un 40% más costosa que en España. Sin embargo, tras pagar todos los gastos básicos, a un joven en España apenas le sobran 200€; mientras que en Australia ese mismo trabajador logra ahorrar entre 800€ y 1.200€ netos mensuales.
Marta reconoce que su día a día no tiene nada de glamuroso: “Nunca pensé que me iría a la otra parte del mundo e iba a terminar en una mina limpiando diez baños diarios o más con caca de minero”.
Sin embargo, ha aprendido a valorar el esfuerzo por encima del estatus. Para ella, este sacrificio tiene un objetivo claro que va más allá de los prejuicios. “Este trabajo me permite ahorrar, viajar, invertir y no depender de nadie”, explica.
“Ningún trabajo te hace menos”
Lejos de lo que pudiera parecer, el choque cultural también repercute en lo profesional. En Australia, el trabajo no cualificado ofrece un respeto y remuneración que en Europa parecen olvidados.
Esta jóven, que también ha pasado por ser rider de Uber Eats y camarera, confiesa que aprendió que “ningún trabajo te hace menos”. Y es que para ella, la clave se encuentra en la libertad que compra con su sueldo que puede llegar a rozar los 4,200€ al mes.
“No es el trabajo de mis sueños, pero sí el que me permite cumplirlos”, detalla a sus seguidores. Y es que, tal y como señala, “no se trata de amar lo que haces, sino lo que te permite construir”.