Hipólito es arquitecto de formación y ha dedicado los últimos 20 años de su vida a las luces del teatro. Sin embargo, varias lesiones físicas le avisaron de que no podría aguantar ese ritmo mucho más tiempo.
A los 55 años, con el mercado privado dándole la espalda por la edad, Hipólito tomó una decisión: ir a por una plaza fija. Meses después, ha logrado aprobar las oposiciones a la Administración General del Estado en un tiempo récord y a una edad en la que muchos se sienten ‘fuera de juego’.
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El ‘edadismo’ en la empresa privada
Según datos de sindicatos como el CSIF, la edad media del opositor ha subido y ya se sitúa entre los 35 y 45 años. Los mayores de 50 ya son el 15% de los aspirantes en cuerpos administrativos. Son personas que han sufrido o que, simplemente, ven cómo las empresas prefieren perfiles más jóvenes.
Para ellos, las ofertas récord de más de 30.000 plazas anuales del Estado se convierten en su única tabla de salvación. “Me plantée dejarlo, ir haciendo una transición a otra cosa”, confiesa Hipólito en Simplifica tus opos. Al final, vio en la oposición una verdadera salida: “Mejor esto que estar aquí comiéndome la cabeza y deprimido”.
Una pensión digna: el verdadero premio de aprobar a los 50
Para Hipólito, ser funcionario no es solo tener un sueldo a final de mes, sino que es salvar su vejez. En España, para cobrar el 100% de la pensión se necesitan 36 años y 6 meses cotizados. Muchos trabajadores senior arrastran algunas lagunas de cotización o sueldos bajos en su recta final, lo que hunde su futura prestación.
“Mi jubilación pintaba fatal, pero vi que era una buena salida en vez de hundirme”, reconoce el hombre ante el entrevistador. Y es que, al conseguir su plaza de administrativo, Hipólito asegura un sueldo estable, entre 1.300 € y 1.600€ netos frente a los 480€ del subsidio para mayores de 52 años; una cotización máxima garantizada por una base sólida durante sus últimos 11 o 13 años de vida laboral; así como la tranquilidad mental.
“No he descansado ni un solo día en cinco meses”
Para preparar las oposiciones de este tipo lo normal es dedicar entre 18 y 24 meses. Sin embargo, este hombre lo consiguió en solo cinco meses. ¿El secreto? Una disciplina brutal y un encierro absoluto.
“Me hice el símil a mí mismo como si fuera un monje o un preso, estuve cinco meses recluido”, confiesa. Pese al denso temario jurídico, tiene claro que el éxito es, en gran parte, piscológico: “La fuerza mental es el 50% de la oposición”, explica.
Aunque el sector privado lo viera ‘mayor’, para la Administración Pública Hipólito es un perfil necesario. Con una plantilla envejecida y un 60% de funcionarios camino a la jubilación antes de 2030, el Estado necesita manos urgentemente.
Y es que, un profesional que entra con 54 años aporta una madurez y experiencia que el sistema siempre agradece. Tal y como detalla el hombre, opositar a su edad es como cruzar “por un alambre”, pero teniendo al otro lado la paz de un futuro que, hasta hace poco, era pura incertidumbre.