Comprar una casa es un sueño para muchos que a veces se complica sobre todo si los vendedores ocultan información crucial sobre el entorno. En estos casos la justicia puede acabar dando la razón al comprador, incluso años después de la mudanza, teniendo derecho a una indemnización como le ha pasado a una pareja francesa que recibirán 15.000 euros por los ladridos de los perros del vecino
Según informan desde el medio francés Figaro Inmobilier, en 2017, los vendedores pusieron a la venta su casa de 90 metros cuadrados con jardín. Prometían calma y paz, y la vivienda se vendió por 157.000 euros. Todo parecía perfecto hasta que los nuevos propietarios se instalaron.
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La tranquilidad prometida no era tanta, ya que en la casa vecina vivían ocho pastores blancos suizos, que cada vez que pasaba un peatón o un coche, estallaban en ladridos, día y noche. Un informe judicial confirmó al año siguiente que el ruido era perfectamente audible desde el interior de la casa.
Una indemnización de 15.000 euros por ocultar la verdad
Durante las visitas de los posibles compradores, los vendedores pidieron dos veces a la vecina que encerrara a sus perros dentro para que nadie sospechara nada. El anuncio inmobiliario no mencionaba a los perros ni las molestias y la pareja compradora lo descubrió tarde.
Convencidos de haber sido engañados, llevaron el caso a los tribunales. Alegaron que habían comprado la casa buscando tranquilidad y que jamás la habrían adquirido si hubieran sabido lo del criadero de perros. Además, explicaron que la presión y los problemas derivados de la “propiedad defectuosa” les llevaron incluso a separarse.
El Tribunal de Apelación, les ha dado la razón a los compradores. Según la jueza, “para que se establezca fraude, debe demostrarse que el vendedor engañó a sabiendas a los compradores ocultando intencionalmente información crucial”. En este caso, ocultar el criadero y manipular las visitas fue suficiente para que el consentimiento de los compradores se considerase viciado.
El tribunal consideró especialmente relevante el testimonio de la vecina, que reconoció haber llevado a sus perros al interior durante las visitas. “Esta declaración confirma la realidad de la perturbación causada por los ladridos de los perros, ya que los demandados no habrían intentado ocultarla si no hubiera sido real y significativa”, recoge la sentencia.
El fallo condena a los antiguos propietarios a pagar 18.000 euros en daños y perjuicios (15.000 por el sobreprecio y 3.000 en costas judiciales) a los compradores engañados. La inmobiliaria, en cambio, queda absuelta al no poder probarse que conocía el problema.