En España, la precariedad laboral no solo está en los salarios, también en la duración de estos, a pesar de la estabilidad que sugieren las grandes cifras de afiliación. Según el informe de balance de 2025 publicado este viernes por el Gabinete de Estudios del sindicato USO, la rotación laboral se ha cronificado y muestra que uno de cada cinco contratos firmados el año pasado (el 21,5%) tuvo una vigencia inferior a los siete días (una semana), mientras que un tercio del total (el 34,2%) no superó el mes de duración.
Estas cifras muestran una dinámica de “rotación extrema” que diluye la calidad del empleo creado. El sindicato advierte de una desproporción alarmante entre la contratación y la creación neta de puestos de trabajo: durante el último ejercicio, fue necesaria la firma de 30 contratos para consolidar una sola afiliación neta a la Seguridad Social.
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Aunque las estadísticas oficiales reflejan una disminución del paro registrado, el análisis sindical pone el foco en lo que denomina “paro oculto” o no contabilizado. USO señala que existe un desempleo efectivo que ha crecido en más de 50.000 personas respecto al ejercicio anterior. Este colectivo está compuesto principalmente por demandantes de empleo no ocupados (figura en la que se encuadran, por ejemplo, los fijos-discontinuos en periodos de inactividad) que las estadísticas oficiales distribuyen en epígrafes distintos al del desempleo estricto.
En términos absolutos, este grupo de personas que no trabajan, pero no computan como parados oficiales, ascendió en 2025 a 1.446.241 afectados, un incremento de 50.609 respecto a 2024. Si se suma esta cifra al paro registrado por el Ministerio, el sindicato estima que el volumen real de personas sin trabajo al cierre del año se situó en 3.854.911. “Es un número, el de los cuatro millones de parados en España, que parece inamovible al paso de los años y de las reformas laborales”, lamentan desde la organización.
Menos horas y más pluriempleo
El informe también avisa sobre el deterioro de la jornada laboral media, un indicador clave para medir la calidad de los salarios y la intensidad del empleo. En el tercer trimestre de 2025, la media se situó en 31,4 horas semanales, la cifra más baja de la serie histórica y en descenso constante desde las 33 horas registradas en 2009.
Para Joaquín Pérez, secretario general de USO, esta reducción no responde a una racionalización legal del tiempo de trabajo, sino a la fragmentación del empleo mediante “la media efectiva de los contratos y el aumento constante de las jornadas parciales”.
La consecuencia directa de esta parcialidad es el repunte del pluriempleo como vía para completar las rentas familiares. El número de personas que necesitan más de un trabajo para subsistir pasó de 677.000 en 2024 a 886.800 en 2025, un incremento superior a los 200.000 trabajadores en solo un año. “Tener varios trabajos para tener una nómina digna no es mejorar el empleo”, sentencia Pérez.
Petición de reformas estructurales
Ante este escenario, la organización sindical cuestiona el optimismo de los datos de afiliación, argumentando que estos “esconden a personas que son dadas de alta varias veces al mes”. Además, señalan un aumento sospechoso de las bajas voluntarias y de los despidos por no superar el periodo de prueba, mecanismos que facilitan la salida del trabajador sin indemnización.
Como respuesta, USO ha reclamado una nueva reforma laboral que vaya más allá de la cosmética estadística. El sindicato exige abordar no solo la contratación, sino también el coste del despido, y propone endurecer la fiscalidad para aquellas empresas que no generen empleo de valor. Asimismo, insta a una transformación de los Servicios Públicos de Empleo para que abandonen su rol meramente “prestacionista” y actúen como verdaderos dinamizadores del mercado, con especial atención al paro de larga duración y a los mayores de 50 años.