En pleno 2026, el despido por estar enfermo sigue siendo un tema que genera controversia a pesar de que la Ley 15/2022 reforzó la protección del trabajador y considera el despido por enfermedad como una causa de discriminación.
Desde entonces, si una empresa despide a alguien estando de baja y no puede demostrar una causa real, como causas económicas o falta grave, el despido puede ser declarado nulo y conlleva indemnizaciones extras por daños morales que oscilan entre 10.000 y 40.000 euros.
Aun así, sigue habiendo casos de despido bajo otras circunstancias. Se calcula que el 22% de los despidos improcedentes del sector servicios ocurren mientras el trabajador está en un proceso de incapacidad temporal superior a 30 días.
“Me daba pánico”
@Soyirxne es una joven española que, tras trabajar como recepcionista en una clínica dental, confiesa que la despidieron “por haber tenido cáncer”. Tal y como detalla en sus redes sociales, había pasado por un Linfoma de Hodking.
“Ellos, mis jefes, ya sabían que yo había pasado por un cáncer”, dice. Un día, estando en el trabajo, empezó a sentirse mal. “Llevaba días arrastrando dolor en el cuerpo, me encontraba mal, muy cansada. Entonces, un día que estoy en recepción, fui a orinar y veo que al limpiarme, salía muchísima sangre”, explica.
Al ver tal escenario, se fue al hospital donde le diagnosticaron una infección de orina de gravedad que había llegado a los riñones. “Me dijeron que me tenía que quedar ingresada porque tenía fiebre bastante alta. Me asusté porque ya me había dado el linfoma y cualquier cosa en el hospital me daba pánico”, confiesa.
“Confiaba en ellos… se me salieron las lágrimas”
Al día siguiente, tras recibir el alta, escribió a sus jefes para avisar de que no iría a trabajar. Todo parecía estar bien. Sin embargo, al volver y terminar el turno, todo cambió. La jefa la llamó a su despacho para decirle que, aunque “estamos muy contentos contigo y trabajas muy bien, eres una persona que pasó por un cáncer y es más propensa a coger enfermedades y aquí no queremos bajas".
“Yo me quedé en shock. Era mi primera baja y solo de un día después de meses. No supe reaccionar. Tenía mucha confianza en ellos y se me salieron las lágrimas, no por el despido, sino por lo que me estaban diciendo”, cuenta.