La justicia francesa ha dado un paso inédito en el reconocimiento de los riesgos laborales asociados al trabajo de noche. El Tribunal Administrativo de Marsella ha reconocido, en una sentencia pionera, la existencia de un “vínculo directo” entre el cáncer de mama sufrido por una enfermera y sus condiciones de trabajo, dictaminando que la patología es “imputable al servicio” hospitalario. El fallo, que anula las resoluciones previas del hospital de Martigues, concluye que los 25 años que la profesional pasó encadenando turnos de noche fueron determinantes en la aparición de la enfermedad.
La enfermera D. C. (cuya identidad completa preserva la justicia) ejerció como profesional polivalente de noche entre julio de 1991 y junio de 2016. Según los hechos probados, trabajó una media de 140 noches al año, acumulando entre 500 y 700 horas nocturnas anuales en el periodo previo al diagnóstico del tumor, que se produjo en 2014 a sus 55 años.
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Tras años de negativas administrativas, el tribunal fundamenta ahora su decisión en que la demandante carecía de antecedentes genéticos, factores hormonales de riesgo o hábitos de vida que justificaran la patología. Ante la ausencia de otras causas claras, el peso recae sobre el reloj biológico.
El silencio de la melatonina
La sentencia (que se puede consultar aquí) se apoya en una evidencia científica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya puso sobre la mesa en 2007. Al trabajar bajo luz artificial cuando el cuerpo exige oscuridad, se bloquea la secreción de melatonina, una hormona que, además de regular el sueño, actúa como un escudo natural contra la proliferación de células cancerosas.
Los magistrados marselleses admiten que, aunque la ciencia no puede hablar de una “causa única y exclusiva” en una enfermedad tan multifactorial como el cáncer, en este caso existe una “probabilidad suficientemente elevada” de conexión. Es un matiz jurídico crucial, ya que no exige una certeza científica absoluta, sino que se basa en la ausencia de otros factores y una evidencia razonable.
Un precedente para el sector sanitario
“Es una decisión de gran calado porque muchas de estas mujeres enferman siendo muy jóvenes”, ha señalado la abogada de la enfermera, Elisabeth Leroux. El fallo no solo obliga al centro hospitalario a reconocer la enfermedad como profesional, sino que garantiza a la afectada el reembolso íntegro de sus gastos médicos. Además, la resolución le otorga el derecho a percibir una renta vitalicia, cuyo importe final se calculará en función del grado de incapacidad, ya sea permanente o parcial, que le sea reconocido tras la evaluación de las secuelas de la patología.
Frente a las 15.536 muertes por cáncer de mama que la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró en 2020, esta sentencia cobra una especial relevancia al vincular, por primera vez, la enfermedad con el trabajo nocturno y poner foco en la precariedad de los turnos de noche en el sector servicios.
Según el Instituto Nacional de la Salud (Inserm), trabajar más de dos noches por semana durante una década triplica el riesgo de sufrir este tipo de tumores. La sentencia de Marsella es, por tanto, un aviso de que ciertos turnos de trabajo pueden tener un alto precio en la salud de los empleados.