Teresa, tras ser becaria con 55 años: “No hay formación adecuada y concreta para nosotros. La precariedad se disfraza de muchas cosas”

Lamenta que la oferta formativa y las políticas de inserción laboral no estén suficientemente adaptadas a los mayores de 50 años.

Teresa durante su intervención en el programa |'La Sexta Xplica'
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En España, la situación laboral de los trabajadores de mayor edad se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del mercado de trabajo. Aunque la tasa de empleo ha mejorado en los últimos años, los mayores de 50 años que pierden su empleo suelen enfrentarse a procesos de recolocación más largos y a ofertas laborales más precarias o inestables, un fenómeno conocido como edadismo.

Esta situación puede reflejarse en el caso de Teresa Castillo, una mujer de 55 años que actualmente busca empleo. Durante su intervención en el programa ‘La Sexta Xplica’, explicó cómo, tras quedarse sin trabajo, llegó a realizar una beca en una empresa con 55 años. Un ejemplo que, desde su punto de vista, ilustra los distintos “disfraces de la precariedad” que se han extendido en el mercado laboral de hoy en día.

Los “disfraces” de la precariedad laboral

Teresa, que compagina su formación con un empleo precario a media jornada, utilizó el contexto del Carnaval para describir lo que considera diferentes fórmulas para encubrir la inestabilidad laboral. “La precariedad se disfraza de muchas cosas”, afirmó. Entre ellas mencionó el emprendimiento, que suele ser el recurso habitual que se plantea a los desempleados de mayor edad. “Es el disfraz del emprendimiento. No tienes dinero y, sin dinero, ¿cómo emprendes?”, señaló.

Otra de las fórmulas que criticó fue la proliferación de los trabajos freelance o de colaboración puntual, caracterizados por una fuerte incertidumbre. “Estás esperando detrás del ordenador a que llegue un correo con un trabajito”, explicó, en referencia a encargos esporádicos en ámbitos como la consultoría, la fotografía o el diseño gráfico.

Además, también hizo hincapié en la flexibilidad laboral, que muchas veces se traduce en horas extra no remuneradas o en disponibilidad permanente. “Te piden que te flexibilices”, afirmó, para describir una dinámica que, según dijo, termina trasladando los costes de la organización del trabajo al propio trabajador.

Becaria con 55 años

La experiencia de Teresa también incluyó su paso reciente por el sistema educativo. Tras volver a formarse, realizó una beca de cuatro meses con 55 años y finalizó sus estudios con una calificación de 9,15 en su trabajo final de grado. Sin embargo, lamenta que la oferta formativa y las políticas de inserción laboral no estén suficientemente adaptadas a los mayores de 50 años. “No hay formación adecuada y concreta para nosotros”, señaló.

Por último, su intervención incorporó además una dimensión de género. Teresa recordó que la educación social, que es el ámbito profesional al que aspira, está demasiado feminizado, con una presencia mayoritaria de mujeres. “El 90% de las personas que trabajan en educación social son mujeres y, curiosamente, se cobra muy poco”, concluyó.

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