Sole, 22 años, madre y dueña de un bar: "Empecé con 800 euros y dos niños. No fue fácil, hubo días que trabajé 19 horas yo sola"

En un país donde el paro juvenil es de los más altos de Europa, hay jóvenes que nadan a contracorriente para poder darles un futuro a su familia.

Una joven camarera. |'Freepick'.
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Se calcula que España cuenta con más de 3,4 millones de autónomos, todo un récord histórico. Sin embargo, el 32% de ellos admite que su negocio facturó menos el último año debido al alza de costes como la luz, los alquileres y los suministros. 

Pese a ello, son cada vez más los jóvenes que se atreven a dar el paso y nadar a contracorriente para poder sobrevivir en un país donde el paro juvenil es uno de los más altos de Europa. En este contexto se encuentra Sole, una gallega de 22 años que con solo 800 euros en la cartera y dos niños de la mano, se lanzó a emprender en la hostelería. 

Sole es madre soltera de dos niños de seis y tres años y, desde hace poco más de un año, dueña de bar en Feira de Monte, en la provincia gallega de Lugo. Llevaba cuatro años trabajando en distintos locales de hostelería hasta que decidió convertirse en autónoma “con mucho miedo por dentro”.

“Hubo meses muy jodidos"

Abrir un bar en España no es tarea fácil. La inversión mínima para un local pequeño en una ciudad media no baja de los 35.000 euros, y en ciudades como Madrid o Barcelona puede superar los 100.000 euros. 

Además, hay que sumar entre 2 y 4 meses de depósito en alquiler, al menos 15.000 euros en maquinaria y mobiliario, y entre 2.000 y 6.000 euros en licencias y proyectos. Sole tuvo suerte y la ayuda de su antiguo jefe, dueño de uno de los restaurantes donde trabajaba. 

“Mi antiguo jefe sabía la situación en la que estaba en ese momento y me ayudó. Me dijo que me dejaba el bar a buen precio y decidí probar. Incluso me dijo que hasta que empezara a facturar no hacía falta que le pagara, pero el primer día ya saqué para darle lo que le correspondería”, cuenta a El progreso de Lugo.

Largos días de jornada: hasta 19 horas

Los primeros seis meses fueron duros. “Hubo meses muy jodidos en lo que hacia en el bar era pagar facturas. Costó arrancar un poco. Los primeros seis meses no tuve personas de apoyo, solo algún extra. Los trabajé sola. Había días en que hacía 18 o 19 horas. Abría a las seis de la mañana y marchaba a las 12 de la noche”, explica al medio de comunicación.

Por si eso fuera poco, Sole combinaba el trabajo con la crianza de sus hijos y el cuidado de su madre y su hermano de 17 años. “Tenía a mis hijos conmigo. Les puse juguetes y combinaba con pasantías y actividades. En los horarios nocturnos se quedaban con mi madre”, señala la joven madre.

“Levanté a la familia”

Ahora, Sole cuenta con una chica los viernes y sábados, días complicados por la cantidad de clientes que puede llegar a tener. Sin embargo, confiesa que dar con ella fue difícil, ya que “es complicado que dure”. 

A pesar de todas las dificultades, no se arrepiente. “Nadie entiende lo que significa ser autónoma hasta que lo vive. Antes no lo valoraba; ahora sé lo que pasa con cada decisión y cada euro. Me va muy bien, levanté a la familia”, señala.

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