Marta Giménez y Paloma Roca han puesto voz en el podcast ‘Entre Madres y Metas’ a una realidad que muchas mujeres conocen de primera mano: la de ser madres y empresarias en un entorno laboral que todavía arrastra prejuicios. Ambas comparten las dificultades profesionales y sociales a las que se enfrentaron, desmontando mitos como la idea de que la maternidad merma la productividad.
Así, relatan cómo en momentos de crisis, emprendieron y crearon sus propios proyectos sin renunciar a la conciliación y el autocuidado. Es el caso de Paloma Roca. En la entrevista, explica que llevaba “muchísimos años” en su empresa pero, a pesar de su antigüedad y su buen desempeño, el hecho de que estuviera embarazada comenzó a ser un problema.
“Surgen una serie de problemas, de que eso no entraba en los planes de la empresa”, relata, matizando que, años después, cree que tenía que ver más con su superiora, quien defendía que “la madre no podía ser productiva”. Tras tener a su hijo, que ahora tiene 7 años, solicitó una reducción de jornada a 20 horas combinando su trabajo con las necesidades que tenía el pequeño.
Con la llegada de la pandemia, cuando su hijo tenía 2 años, asegura que le quitaron todo su trabajo, bajo la premisa de que no era productiva por ser madre. “Yo llevaba 200.000 cosas en la empresa y te van quitando poco a poco las cosas ‘porque ya no vales’”, denuncia. Tras volver del ERTE, a causa del Covid-19, siguió aún más relegada a tareas absurdas, como puntear un Excel durante 5 horas, “algo que se hacía en 3 segundos". Por ello, decidió hablar con su jefe para llegar a un acuerdo y dejar el trabajo.
“Me consta que tuvieron que contratar a tres personas a 40 horas para hacer el trabajo que yo hacía a 20”
Paloma Roca asegura que, tras irse, la empresa tuvo que dedicar más presupuesto para cubrir sus funciones: “me consta que tuvieron que contratar a tres personas a 40 horas para hacer el trabajo que yo hacía a 20. Ahora que somos empresarias, saludos”.
“Tres sueldos con sus tres seguridades sociales a 40 horas. Tres, por la no productiva”, apostilla, defendiendo Roca que ella siempre sintió que era muy productiva. “El problema es que yo tengo una mente que piensa diferente y eso genera envidias y yo lo tengo muy claro, pero me ha costado aceptarlo”, expresa, indicando que, en este punto, fue cuando comenzó a valorarse.
Dueña de su propio negocio
Al irse de ese trabajo, que la tenía relegada, sintió una liberación que le permitió centrarse en su propio negocio. En pandemia, había hecho varias colaboraciones por Instagram que tuvieron éxito, hasta el punto de que las propias empresas empezaron a contactarle para que las ayudase o llevase sus redes sociales.
Así, montó su propia agencia de marketing, especializada en marca personal, crecimiento en redes sociales y automatización de negocios. “Mi vida antes era muy aburrida, ahora tengo una agenda que no sé dónde meter 10 minutos de reunión. Es la vida que yo soñaba. La Paloma de 5 añitos soñaba con coger un avión muchas veces al mes, volar, trabajar fuera... Esa visión yo la tengo desde que era muy pequeña”, expresando que siempre que se le ha dado la oportunidad, la ha cogido.
Una carrera profesional que no le ha hecho renunciar a su rol de madre y a su vida personal. “Siento que cuando somos madres y empresarias y te toca decidir, siempre decidimos a favor de la otra persona... Mirarte para ti es muy difícil”, explica, añadiendo que hay un momento en que hay que ‘rascar’ y hacerse ciertas preguntas. “¿Esta es la vida que merezco? ¿Esta es la vida que quiero? ¿Tengo que tomar alguna decisión para que eso siga en esta línea o cambie? Ahí te tienes que plantear muchas cosas”.
La solución, para no ser siempre la que se sacrifica por el otro, es priorizarse: “Priorízate, porque luego vas a ver a tu hijo diferente, le vas a tratar diferente. El tiempo que vas a estar con él, va a ser a fuego, de calidad. Y quítate también esa mochila que llevamos de ‘mala madre’. ¿Somos malas madres? Pues lo soy, lo admito” [de cara a la sociedad], al tiempo que afirma que cree firmemente que es la mejor madre que puede ser para su hijo, insistiendo en que nunca se debe renunciar a una misma, aunque en ciertas etapas sea más complicado.