María tiene 28 años, dos hijas y trabaja en el campo en Valencia desde hace dos años. Ha pasado por campañas de naranja, mandarina, boniato, kiwi y kaki, entre otras, y cobra ocho euros la hora. Aun así, reconoce que el trabajo apenas le permite cubrir los gastos básicos. “En el campo se viene a hacer lo que salga. Con 1.500 euros muchas veces solo da para sobrevivir”, explica a NoticiasTrabajo.
Cuando llegó a España, gracias a unos amigos colombianos que la acogieron en sus primeros días, consiguió su primer empleo en una explotación agrícola. Aquella experiencia marcaría el inicio de su vida laboral en el sector agrario.
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Sus primeras jornadas consistían en cortar boniato en una granja donde trabajaban muchas personas. El lugar estaba prácticamente abandonado, pero la situación personal de María la llevó a plantearse una solución poco habitual.
“Llegamos muchísimas personas a trabajar en esa granja, era una granja abandonada”, explica. Al ver que podía ser habitable, decidió hablar con el propietario para poder vivir ahí.
Durante un año vivió en esa finca junto a sus dos hijas. Sin embargo, aquella etapa terminó tras un episodio que recuerda como uno de los momentos más duros desde que llegó a España.
La DANA que casi le cuesta la vida
La situación cambió con el desastre natural de la DANA, que en 2024 afectó principalmente a la zona de Valencia, entre otras. Aquella noche, María llegó a temer por su vida y la de sus hijas. “Ahí fue donde casi perdemos la vida con mis hijas”, relata.
“Yo hice un video despidiéndome de mi familia porque sentía que de ahí no salía”
Recuerda cómo se despidió de su familia a través de redes sociales. Tras el temporal, la zona quedó acordonada como peligrosa y tuvo que abandonar la granja. Desde entonces vive con sus hijas en dos habitaciones alquiladas dentro de un piso compartido con la propietaria.
Jornadas variables y salarios que dependen del clima
A pesar de las dificultades, María continúa trabajando para el mismo empleador en el campo. En estos dos años ha realizado diferentes tareas agrícolas, adaptándose a las necesidades de cada campaña.
“Yo acá he trabajado en la recolecta de la naranja, de la mandarina, en la siembra de boniato, en el kiwi, en el kaki, en la poda”, explica.
Uno de los aspectos más complicados de este tipo de empleo es la irregularidad de las jornadas. Las horas dependen en gran medida de las condiciones meteorológicas.
“Nunca me ha llegado una nómina repetida”, asegura. Algunos días puede trabajar seis o siete horas, pero si llueve, el trabajo se detiene y esas horas no se cobran.
“Hoy madrugué a trabajar y como a las 9 de la mañana empezó a llover hasta las 12 del mediodía. Son tres horas que no se pueden trabajar y obviamente no las van a pagar”, explica durante la entrevista.
El salario, en su caso, es siempre el mismo independientemente del tipo de tarea. “Haga el trabajo que haga siempre me pagan a ocho euros”.
Su nómina varía cada mes: depende de las horas trabajadas
En los meses con más actividad ha llegado a cobrar alrededor de 1.500 o 1.600 euros, mientras que en otros apenas supera los 1.000. Con esos ingresos debe hacer frente al alquiler, las facturas y los gastos de sus dos hijas.
“Con lo que gano no da para vivir, da para sobrevivir”, reconoce.
El alquiler de las dos habitaciones que ocupa con sus hijas puede oscilar entre 400 y 600 euros al mes. A eso se suman otros gastos básicos como luz, agua, internet o la comida. Solo la factura de la electricidad, explica, puede alcanzar los 145 euros.
Además, para poder trabajar, sus hijas asisten a un comedor escolar. “Para yo poder trabajar en el campo como lo hago, tengo que pagar el comedor a mis hijas para que ellas se queden en el colegio”, explica.
María recibe ingresos extra por su actividad en redes sociales, donde comparte con sus seguidores su día a día como persona migrante en España. Lo hace en su cuenta de TikTok (@marialeticiabt27) donde acumula más de 240.000 seguidores. A veces esos ingresos son de hasta 500 euros.
¿Sabes que me ha dado para comprarme mis cositas? Digamos un gusto que yo quiera darme, ha sido esta plataforma.
Dispuesta a hacer lo que haga falta para sacar a su familia adelante
A pesar de las dificultades, María asegura sentirse agradecida por tener trabajo. Sin embargo, insiste en que quienes emigran deben tener claro que muchas veces tendrán que aceptar cualquier empleo disponible.
“Uno cuando llega acá eso es lo que tiene que tener claro: se tiene que venir a hacer lo que salga”, afirma.
Su experiencia, asegura, refleja la realidad de muchos trabajadores migrantes que llegan a España buscando nuevas oportunidades, pero que se encuentran con trabajos duros y salarios que apenas permiten cubrir los gastos básicos.