La OIT alerta de un estancamiento de la calidad del empleo: afecta especialmente a jóvenes, mujeres y trabajadores en situaciones precarias

Cerca de 300 millones de trabajadores viven en la pobreza extrema, con ingresos inferiores a 3 dólares al día, mientras que la informalidad va en aumento.

Un camarero trabajando |EFE
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A nivel global, la creación de empleo continúa, pero la calidad del trabajo se estanca. Es lo que revela el informe Tendencias Sociales y del Empleo 2026 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que alerta de que este paradigma afecta de manera desproporcionada a jóvenes (el desempleo juvenil aumentó hasta el 12,4% en 2025); mujeres (suponen las dos quintas partes del empleo mundial y tienen un 24% menos de posibilidades que los hombres de conseguir un trabajo); y trabajadores en situaciones precarias.

Este organismo agrega que, a pesar de que la tasa de desempleo mundial se mantendrá estable alrededor del 4,9% este 2026, estiman que 408 millones de personas sigan sin acceder a empleos decentes. Una cifra que pone de manifiesto un nivel de demanda de trabajo no satisfecha muy superior al que refleja el desempleo por sí solo. Además, la pobreza laboral persiste, incluso, entre quienes trabajan.

De hecho, según el informe, cerca de 300 millones de trabajadores continúan viviendo en la pobreza extrema, con ingresos inferiores a 3 dólares al día, mientras que la informalidad va en aumento: se prevé que 2.100 millones de trabajadores tengan empleos informales de aquí a 2026, con acceso limitado a protección social, derechos laborales y seguridad en el empleo. Señalar que se entiende por empleo informal todo trabajo remunerado (tanto autoempleo como asalariado) que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos, así como también trabajo no remunerado llevado a cabo en una empresa generadora de ingresos.

“No basta con generar empleo, si ese empleo no garantiza condiciones dignas, estabilidad y protección social”

La secretaria de Internacional y Desarrollo Sostenible de USO, Carmen Alejandra Ortiz, ha manifestado que estos resultados no son meros números, sino una llamada de atención para sindicatos, gobiernos y la sociedad civil.

“El informe de la OIT confirma algo que desde el movimiento sindical venimos denunciando: no basta con generar empleo, si ese empleo no garantiza condiciones dignas, estabilidad y protección social. Estamos ante un mercado laboral donde la precariedad se ha normalizado, la desigualdad se perpetúa y los derechos de las personas trabajadoras siguen siendo frágiles”, expuso en un comunicado.

Por ello, desde este sindicato destacan la necesidad de reforzar políticas que vayan más allá de los indicadores macroeconómicos. “Necesitamos medidas que promuevan empleos de calidad, con salarios justos, seguridad social universal y acceso real a la formación continua. Esto es esencial para construir sociedades más cohesionadas y sostenibles”, manifestaron.

Asimismo, advirtieron sobre los riesgos asociados a la automatización y la digitalización acelerada si no se acompasan con fuertes sistemas de redistribución y protección social. En este sentido, apuntan que la IA y las transformaciones tecnológicas pueden ser una oportunidad, pero sin una regulación orientada al bienestar de las personas, solo ampliarán las brechas existentes. Un mensaje que también han lanzado desde el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Un paradigma que ya se refleja en España

Desde USO han querido señalar que algunas de estas circunstancias ya se viven en España, tal y como expusieron en su balance del mercado laboral en 2025. El empleo sigue caracterizándose por una alta rotación, una precariedad estructural persistente y una calidad del trabajo “claramente insuficiente”, más allá de los datos oficiales de paro registrado.

De los más de 14,4 millones de contratos firmados en 2025, más del 20% tuvieron una duración inferior a una semana y, uno de cada tres, no llegó al mes. Unos datos que para el sindicato evidencian un modelo laboral basado en la temporalidad extrema y la fragmentación de las carreras profesionales.

En este sentido, denunciaron que el “récord de ocupación” se sostiene sobre menos horas trabajadas, con una jornada media semanal de apenas 31,4 horas. Una  situación que ha disparado el pluriempleo, con casi 887.000 personas en esta situación a finales de 2025, y la pobreza laboral.

A estas circunstancias, añaden, se suman importantes desigualdades: casi la mitad de las personas desempleadas supera los 50 años, mientras que las mujeres representan el 60% del paro registrado, con especial incidencia del desempleo de larga duración. Por ello, manifiestan que el crecimiento del empleo no se está traduciendo en mejores condiciones laborales, igualdad de oportunidades ni cohesión social.

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