La despiden de la residencia por pasar 30 noches allí sin ser su turno para acompañar a su novio aunque ayudaba limpiando y con la comida

La empresa se dio cuenta a través de la tarjeta de fichaje y la justicia le ha dado la razón, considerando que el despido está justificado.

Una auxiliar trabajando en una residencia de ancianos |Envato
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Hay ocasiones en las que, aunque pensamos que actuamos de buena fe, podemos ser penalizados por esas acciones que consideramos a priori buenas. Un reciente caso laboral es la prueba de ello, siendo una mujer despedida de la residencia donde trabajaba por haber pasado al menos 30 noches en ella cuando no le tocaba ese turno. Lo hizo para acompañar a su novio, que también trabajaba allí, si bien ayudaba con las tareas de limpieza y con el servicio de comidas.

Todo empezó en junio de 2025 cuando la empresa comunicó a la trabajadora que tenía un exceso de horas extraordinarias. En esa misma conversación, su superior afirmó que, aunque era “estupendo” que estuviera tan dispuesta a ayudar, esa predisposición suponía un gran gasto de dinero y horas para los clientes, tal y como recoge el medio local ‘De Telegraaf’.

Unas semanas después de la conversación, la mujer volvió a acudir al turno de noche cuando no estaba de servicio, siendo vista por un compañero. Así pues, unos días después, su jefe la convocó al despacho, pidiéndole explicaciones, defendiendo la empleada que solo fue a recoger un cargador a casa de su novio. Fue aquí cuando el supervisor se enteró de la relación que mantenían ambos empleados.

La empresa descubre las 30 noches de la trabajadora sin estar de guardia

Poco tiempo después de esta segunda conversación, la empresa, a través de los datos de la tarjeta de fichaje de la trabajadora, descubrió que esta había pasado al menos 30 noches en la residencia sin tener que trabajar. También verificaron que, esas noches, a su pareja sí que le tocaba prestar servicios.

Aunque la mujer no anotó las horas que estuvo presente durante las mismas, fue despedida de inmediato, considerando la empresa “muy grave” que se presentara sin autorización en la residencia y mintiera al respecto. No conforme con el despido, la mujer lo impugnó por la vía judicial.

La justicia considera el despido justificado

En el juicio, la trabajadora reclamó casi 21.000 euros porque consideraba que su despido no estaba justificado. En su defensa, argumentó que también acudía regularmente a la residencia durante el día debido a su compromiso con los residentes, y que nadie le dijo nunca que no podía hacerlo.

Tampoco alegó que no existía ningún reglamento del personal que prohibiese esta práctica. Además, explicó que empezaba a trabajar a las 7 de la mañana pero que a menudo se levantaba mucho antes y se ponía a trabajar.

El juez, sin embargo, consideró que acudir voluntariamente al trabajo durante el día, por ejemplo, para cocinar para los residentes, es muy diferente a fichar por la noche, y además mientras su novio está trabajando. En este sentido apuntaron que la mujer no tenía nada que hacer en la residencia en esos momentos y eso debería haberle quedado claro, aunque no estuviese prohibido en ningún reglamento.

Aunque el juez reconoció que su presencia durante las citadas noches no ea motivo para un despido inmediato, había que sumarle el hecho de que había mentido a la empresa varias veces. “Esto se le puede reprochar seriamente”, expuso, concluyendo que, la combinación de ambas infracciones sí que justificaban el despido, que en este caso no le permitía recibir ninguna indemnización.

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