Jesús García, panadero artesanal: "La gente quiere trabajar lo justo y poder vivir, eso en la panadería no lo puedes tener"

Se estima que cada año cierran más de 200 panaderías en España, muchas de ellas por la falta de interés de los jóvenes en esta profesión.

Jesús García, panadero. |'El Norte de Castilla' | Freepick
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Hoy en día, varias profesiones han dejado de resultar atractivos para los jóvenes, y la panadería está entre las más afectadas. Ser panadero ya casi no aparece entre los sueños de los niños y adolescentes, y eso deja al sector sin relevo generacional.

Esta situación ha provocado una escasez real de trabajadores, lo que complica cubrir vacantes y amenaza la continuidad de muchos obradores. Y es que, la falta de mano de obra está empujando a algunas panaderías a reducir horarios o, directamente, a bajar la persiana para siempre.

Este es el caso de Jesús García Salgado, panadero en Gallegos de Hornija, Valladolid. “Para este junio me jubilo, ya lo dejo”, confiesa en una entrevista con El Norte de Castilla. Tras décadas levantándose de madrugada, reconoce que se acaba una etapa.

Según su experiencia, cada vez menos personas quieren dedicarse a esta profesión, y eso se traduce en bajas, dificultades para mantener la plantilla y turnos eternos. En los pueblos pequeños, la falta de jóvenes y el envejecimiento de la población agravan todavía más el problema.

Faltan panaderos en España

La panadería en España arrastra desde hace años un problema que no deja de crecer: la falta de panaderos especializados. El sector agrupa unas 12.000 pequeñas y medianas empresas que generan en torno a 190.000 empleos, pero le harían falta más de 6.000 trabajadores para cubrir la demanda, según la patronal del sector. 

Mientras tanto, el consumo de pan ha caído casi la mitad en las últimas décadas, y desde la pandemia, cierran alrededor de 600 panaderías al año. Menos consumo, más costos y falta de mano de obra se traducen en una combinación explosiva para un oficio que ha sido indispensable en la vida de los españoles.

Las jornadas interminables, el esfuerzo físico y la percepción de bajos salarios han hecho que ser panadero deje de competir con otras profesiones que ofrecen mejores horario y más tiempo libre. “Ahora la gente lo que quiere es un bienestar de vida, trabajar lo justo y poder vivir. Eso en la panadería no lo puedes tener”, explica Jesús.

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