Son muchas las personas que, a pesar de soportar malas condiciones laborales, un ambiente de trabajo tóxico o una rutina marcada por el estrés y la desmotivación, se ven incapaces de dar el paso de renunciar. Ya sea por la necesidad de mantener una fuente de ingresos estable, por miedo a la incertidumbre o por sentirse atrapadas en una situación sin salida, continúan en empleos que deterioran su bienestar.
Por eso, en algunos casos, cuando reciben la noticia de que son despedidos, lejos de recibirlo como un golpe, sienten una sensación de alivio y liberación. Es el caso de Carla, una joven que, recientemente, ha contado en su cuenta de TikTok (@clara.lohur) lo bien que se ha sentido al ser despedida por primera vez de un trabajo.
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“Me han despedido por primera vez de un trabajo y soy la persona más feliz del mundo. Tú no lo entiendes, pero para mí es superespecial. Es que nunca me despiden. Es que hay veces que realmente quieres que te despidan porque claro, te metes en cada trabajo de mierda, y a mí, por lo menos, nunca me pasa”, relata en el vídeo, expresando que, viéndolo por el lado positivo, supone que es bueno que nunca hayan querido prescindir de ella, dejando claro que “tampoco es que haga yo mucho por hacer que me despidan”.
“Si te cuento lo que me he comido en ese trabajo. Llevaba meses pensando que me despidan”
Esta joven cuenta que este tipo de situaciones son complicadas pero que, en este caso en particular, se sintió feliz de no tener que volver a ese trabajo. Así, relata como, nada más saberlo, le mando un mensaje de audio a su madre dándole la noticia. “Llevaba meses pensando, ‘Por favor, que me despidan. Lo único que quiero es irme de aquí’”, expresa, al tiempo que explica que estaba buscando trabajo porque pensaba que no iban a echarla.
“Es que si yo te cuento lo que me he comido en ese trabajo, un trabajo de mierda en el que además estaba siendo sexualizada por todos los tíos con los que trabajaba”, denuncia, manifestando que todos sus compañeros varones le soltaron, “como mínimo”, algún comentario. Una situación que denunció a su jefe: “si eres tú el que viene a hacer mal las cosas y a faltarme al respeto, no voy a ser yo la que lo pase mal en el trabajo, eso, tenlo por seguro. No está bien tener que aguantarse. Es que no me da la gana. Lo siento mucho, pero yo no estoy para aguantar a cuatro machotes”.
De ese modo, su despido, lejos de ser una mala noticia, se ha convertido realmente en una liberación: “Es que me parece una maravilla. Yo esto lo siento superliberador. Es que me quita un peso encima, la vida de pronto es muy bonita”. En este sentido, Carla cuenta como, al quitarte un trabajo que te oprime, en el que no estás a gusto o trabajas con presión, “vuelves a lo que a ti te gustaba”.
“Ha sido despedirme y mañana martes vuelvo a entrenar en el teatro. La semana que viene probablemente me vaya de viaje con mis amigos a las fiestas de mi pueblo. Es que, de verdad, estoy supercontenta. Es que no hay otra cosa y ya está”, concluye, mostrando que, en algunos casos, el despido es el paso que muchos trabajadores necesitaban para empezar a vivir la vida que verdaderamente les gusta.