En España hay alrededor de 22.100 centros de estética profesional, y la mayoría, más del 70%, ofrece servicios de pestañas y cejas. Se trata de uno de los nichos que más se ha disparado en los últimos años.
Tan solo en el 2025, se calculó un crecimiento del 28% en la demanda de pestañas. En este sector no trabajan pocas personas, sino que la estética y peluquería emplea directamente a más de 200.000 personas, y dentro de ese universo, las extensiones y el lifting de pestañas se han convertido en una de las especializaciones con mayor tasa de ocupación.
Catalina es una de esas especialistas. Lleva años trabajando en este mundo y hace cursos profesionales en Valencia para enseñar las técnicas qué hay detrás de este servicio a las que serán las nuevas trabajadoras. Su negocio es pequeño, pero muy rentable y está segura de que “valdrá la pena porque estoy sacrificando la mejor etapa de mi vida para construir mi futuro e ir a por mis sueños”.
200 € en un día, el resultado de atender a cuatro clientas
Según los últimos datos, el mercado de las pestañas en España crece hasta un 6% cada año. Se trata de un servicio que no tiene fugas económicas: el mantenimiento es la calve… se hacen cada tres o cuatro semanas, lo que garantiza ingresos recurrentes. Catalina lo sabe muy bien.
Su día empieza a las 10:00 de la mañana, hora en la que sube las persianas y limpia el estudio antes de que la primera clienta llegue. Así lo muestra a través de sus redes sociales.
Su jornada no es larga, pero sí intensa. Atiende a unas tres o cuatro clientas al día y suele acabar sobre las 20:00 horas. Antes de poner a la clienta en la camilla, la asesora. Explica qué tipo de volumen les va mejor, qué duración esperar y cómo cuidarlas. En uno de sus vídeos muestra cómo se estructura su día y lo que puede llegar a ganar.
Su primera clienta llega a las 11 de la mañana. Pide pestañas con volumen 4D y retiro, por lo que “se cobran 60 euros”. A las 15:30 tiene a su segunda clienta: “Llega con una retención de 21 días”, explica, haciendo referencia al tiempo que han tenido las pestañas puestas. El retoque le costó 45 euros.
A las 16:00 horas llega la tercera, también con una retención de 21 días. “Le hago un retoque y cobro 35 euros”, explica. Su última clienta la tiene a las 17:00 horas. “Aumento el volumen de sus pestañas y retiro las viejas. Cobré 60 euros”, concluye. En total, con solo cuatro clientas, puede llegar a ganar 200 euros en un día.
‘Lashistas’ en España
El fenómeno de las ‘lashistas’ aterrizó en España para demostrar que la mirada también es importante. Ya no se habla solo de ‘esteticistas’ a secas, sino que se refieren a auténticas especialistas del ojo.
En un país donde el efecto ‘buena cara’ y el ahorro de tiempo son religión, estas expertas se han vuelto imprescindibles: son las responsables de que aquellas que se las pongan se despierten con la mirada preparada sin necesidad de haber tocado el rimel, logrando un impacto visual que un simple maquillaje no podría igualar.
Pero, ¿basta con tener buen pulso para dedicarse a ello? Lo cierto es que no. Ser lashista en España requiere una especialización técnica de alto nivel. Aunque no existe un grado universitario como tal, el sector exige certificaciones privadas donde se estudia desde la química de los adhesivos hasta la anatomía ocular.
Sin duda, se trata de un mercado que cada vez es más exigente donde los profesionales se tienen que formar continuamente en técnicas como el Volumen Ruso o el Lifting de queratina. Al final del día, ponerse en manos de las lashistas no es solo un capricho estético, sino que también hay que asegurarse de que las profesionales garanticen la seguridad de los ojos.