Andrés, albañil colombiano en España: “Me pagaban 40 euros el turno por trabajar 14 horas de domingo a domingo"

Andrés es uno de los millones de inmigrantes que han llegado a España con un sueño claro: construir una vida mejor. Y curiosamente, fue en la construcción donde encontró su oportunidad.

Andrés, albañil colombiano en España |Canal de YouTube 'Anibal Spain'.
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La construcción en España atraviesa un momento delicado. La subida del precio de la vivienda, la falta de relevo generacional y las dificultades para edificar han dejado al descubierto un sector con claros signos de desgaste.

Y justo ahí, en medio de esa escasez de mano de obra, han encontrado su oportunidad muchos inmigrantes. Es el caso de Andrés, un joven colombiano que llegó a España con la esperanza de empezar de cero y terminó encontrando su hueco entre andamios y ladrillos.

“Fui preguntando a una y otra persona que si sabía de algo, que si había algo que hacer”, cuenta al canal de YouTube ‘Anibal Spain’. En su país, trabajaba como vendedor de dulces: chocolates, gominolas y todo tipo de golosinas. Ahora, su día a día los pasa entre herramientas. 

“Uno se va acostumbrando con el paso del tiempo y ya uno le va cogiendo como ritmo a esto”, explica.

40 euros por 14 horas de trabajo

Andrés salió de Colombia huyendo de la inseguridad. Hoy, esa sensación de miedo ha desaparecido. 

“Acá usted puede hablar con el móvil tranquilo por la calle, puede tener joyas… no está con esa angustia de a qué horas me van a atracar. Es un cambio totalmente diferente”, detalla.

Su llegada a España no fue sencilla. Aunque ahora vive con un salario estable y condiciones dignas, el camino estuvo lleno de esfuerzo.

 “En mi primer trabajo, como vigilante, me pagaban 40 euros el turno de siete de la noche a nueve de la mañana”, recuerda.

Catorce horas seguidas, sin descanso. “Me sacaba 1.200 euros, pero era de domingo a domingo. Le tocaba a uno de todo: limpiar las mesas, lavar la loza, organizar las sillas, limpiar el piso, todo”, añade.

Con el tiempo, logró dar un giro a su vida. Ahora trabaja como albañil y gana lo mismo, pero “con todas las prestaciones de ley y seguridad social”. 

Con 1.200 euros al mes y varios días libres, asegura que ha aprendido a manejar mejor el dinero. “Todo depende de la organización. En mi caso, lo que hago es traer las bebida, el almuerzo, la comida y así ahorro porque si viene todos los días en el bar se te va el sueldo”, confiesa.

Gracias al asilo político, Andrés y su familia viven hoy con tranquilidad. Lejos de la violencia que lo empujó a salir de su país, ha encontrado en la construcción no solo un trabajo, sino un nuevo comienzo. 

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