Cuando un familiar fallece, el dinero de la herencia, en muchos casos, es un alivio económico para quien lo recibe, pero en ocasiones, un hecho tan sencillo como puede ser enviar una carta certificada, puede hacer que lo pierda todo. Es lo que le ha ocurrido a una jubilada de 65 años canadiense que, tras la muerte de su padre, tendría que haber recibido casi 70.000 euros a través de un giro bancario mediante carta certificada que desapareció y nunca le llegó.
Según informan desde el medio local Vancouver Sun, tras el fallecimiento de su padre por una enfermedad grave, el albacea de la herencia gestionó la transferencia de los fondos destinados a su hermana, quien vive sola y subsiste con una pensión de jubilación y trabajos a tiempo parcial.
Te puede interesar
Recibe el usufructo de una vivienda como herencia, pero acaba condenado a pagar 5.800 euros por incumplir un legado: debía pagar 350 euros al mes a su hermana y cuidar a la mascota de su madre
Un hombre reclama a su hermano 25 metros de patio por el muro que su padre construyó al repartir la propiedad: la justicia impide modificar la linde de la herencia tras años de aceptación
Siguiendo las recomendaciones de un empleado del banco, se emitió un giro bancario con los ahorros de toda la vida de su padre, y lo envió por correo certificado con seguimiento a través de la administración postal nacional para mayor seguridad. Sin embargo, el giro nunca llegó a su destino. Después de varias investigaciones, las autoridades postales informaron a la familia de que el giro se había perdido y que los esfuerzos para localizarlo habían concluido, ofreciendo únicamente el reembolso de los gastos de envío sin recuperar el dinero principal.
El dinero difícilmente se podrá recuperar
La jubilada que, esperaba esos fondos para tener una mayor estabilidad económica en su jubilación, ha visto cómo el estrés de la situación ha afectado gravemente a su salud y su capacidad para seguir con su rutina diaria. Ha tenido que ausentarse de su trabajo alegando enfermedad y pasa días en cama debido a la tensión y la angustia que le ha generado la incertidumbre sobre su futuro económico.
“El recibir este dinero le permitiría vivir una vida mucho mejor”, explica el albacea, reflejando la frustración de la familia ante una situación que debería haber sido simple y definitiva.
Y es que cuando la familia acudió al banco para intentar resolver el problema, encontró que el sistema de giros bancarios funciona de forma muy similar al dinero en efectivo, una vez emitido y entregado al servicio postal, no puede ser cancelado fácilmente.
Según el banco, para la cancelación o reemplazo del giro bancario exige que el albacea garantice esa misma cantidad con su propio dinero o activos. Ante este requisito, el albacea firmó un acuerdo de indemnización con el banco, aunque ahora lamenta esa decisión porque no tiene fecha de finalización clara y podría implicar responsabilidad financiera para él y sus herederos en el futuro.
Además, explica que se siente tratado como si hubiera actuado de forma sospechosa, cuando simplemente siguió las instrucciones recibidas al enviar el giro bancario.