El caso de Carolina, que llegó a España desde Venezuela sin experiencia previa en el sector y ha logrado consolidar su propio negocio, ilustra las luces y sombras de un fenómeno cada vez más extendido entre quienes buscan mejores condiciones laborales y un mayor control sobre sus ingresos.
Ser autónomo en oficios tradicionales, como la fontanería, la pintura o la electricidad, implica moverse en un terreno donde el trabajo no siempre se traduce en beneficios y estabilidad. Son miles los profesionales que sacan adelante sus negocios enfrentándose a la presión fiscal, a la subida de precios y a la escasez de mano de obra cualificada.
Así lo ha señalado Carolina, una electricista autónoma de 29 años, natural de Venezuela, con varios años de experiencia en el sector, en una entrevista para NoticiasTrabajo, en la que desgrana la evolución de sus condiciones laborales, la diferencia entre trabajar como autónomo y asalariado y la realidad salarial del sector.
Carolina, que trabajaba como policía en su país natal, llegó a España sin experiencia previa en el sector de la electricidad. Hoy en día, tras un proceso de adaptación marcado por la precariedad y la búsqueda de oportunidades, ha conseguido consolidarse como profesional independiente, con unos ingresos mensuales que superan los 2.500 euros limpios. Una cifra que duplica la que percibía como asalariada y que, según relata, ha sido clave para cubrir el alquiler y mantener a su hija.
Cuánto gana como electricista autónoma
Su primera experiencia laboral fue como asalariada en una pequeña empresa, donde era la única electricista. “Tenía un sueldo de 1.900 euros, pero el horario era de 8 de la mañana a 6 de la tarde”, apunta, haciendo hincapié en que “tenía una jornada laboral muy intensa” en la que hacía “absolutamente de todo”.
Además, la falta de conciliación marcó ese periodo, especialmente como madre de una niña de 4 años. “Prácticamente no la veía en todo el día y cuando llegaba a casa no tenía energía para estar con ella”, señala.
El cambio a una empresa más grande supuso un horario “súper maravilloso”, de 8 a 4 de la tarde, y los viernes hasta las 2 , pero un salario de 1.400 euros que, tal y como asegura, “no me daban para nada”. Sobre todo en lo que refiere a la vivienda, ya que pagaba un alquiler de 1.200 euros en San Sebastián (País Vasco), donde “los precios del alquiler están por las nubes”.
Diferencia salarial entre un electricista autónomo y asalariado
Así, la búsqueda de una mayor estabilidad económica y la imposibilidad de llegar a fin de mes, motivaron a Carolina a dar el salto al autoempleo. “Tomé la decisión el pasado mes de noviembre y el cambio ha sido maravilloso”, señala, asegurando que, aunque la carga de trabajo ha aumentado, también lo ha hecho la capacidad de decisión y sus ingresos.
“Ahora, como autónoma, tengo que sentarme a hacer presupuestos, facturas, gastos… A veces termino a la una de la madrugada haciendo un presupuesto”, apunta, señalando una de las grandes diferencias que existen entre ser autónomo o asalariado en el mercado laboral. Y en cuanto a la parte económica, según sostiene, “en un presupuesto me pueden quedar limpios en el bolsillo 2.500 euros tranquilamente”, siendo así el que menos puede facturar en un mes.