¿Serías capaz de coger todos los ahorros de tu hijo o hija y gastártelos en un coche o en un viaje de lujo? No, ¿verdad?, pues hubo una persona que sí fue capaz. Un padre joven sacó 8.000 euros de la cuenta de ahorros de su hijo, que tenía solo 4 años, por lo que no era consciente de lo que pasaba, para pagarse un viaje de lujo a Nueva York y Disney, entre otros lugares. Esto es lo que confesó un cartero de 28 años de Misisipi durante un programa de YouTube, generando un acalorado debate, ya que afirmaba no sentir remordimiento por ello.
Christian, el joven en cuestión, contó que extrajo el dinero (que provenía de regalos de otros familiares) para poder pagar hasta 5 viajes de lujo a destinos como Nueva York, Disney World, Bahamas, Houston y Atlanta. Esto lo explicó durante su participación en un espacio sobre finanzas personales del programa de Youtube, aunque se hizo eco el medio New York Post.
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“Pensé que valía la pena”
Durante la entrevista, Christian defendió haber utilizado el dinero de la cuenta de su hijo asegurando que priorizó “crear recuerdos” y vivir experiencias juntos. Según explicó, consideró esos fondos como una especie de préstamo sin intereses y sostuvo que el menor no sería consciente de ello por su edad. “Pensé que ahora tendría 3 o 4 años y no lo sabría”, afirmó cuando se le preguntó directamente si entendía que había robado a su propio hijo.
El presentador del podcast, Caleb Hammer, reaccionó con visible incredulidad y calificó la decisión de “repugnante” y “egoísta”, subrayando que el dinero podría haberse mantenido invertido y haber superado los 37.000 euros, o más de 40.000 dólares, cuando el niño alcanzara la mayoría de edad. “Robaste 10.000 dólares (8.000 euros) que ni siquiera aportaste a la cuenta de tu hijo”, le reprochó, acusándolo de estar “destruyendo” a su familia por decisiones financieras irresponsables.
Christian también reconoció que realizó los retiros sin informar a su esposa, de 27 años, quien recientemente volvió a incorporarse al Ejército de Estados Unidos para ayudar a hacer frente a una deuda familiar cercana a los 90.000 dólares. “Ella no lo aprueba”, admitió. “No le pedí permiso antes de hacerlo”. Según explicó, su mujer mantiene sus finanzas separadas y no tiene deudas personales porque “no le confía” el dinero tras años de gastos excesivos.
A lo largo de la conversación, Hammer cuestionó repetidamente la estabilidad del matrimonio, llegando a preguntarle si su esposa podría estar involucrada con otra persona. “¿No está saliendo con nadie más?”, insistió en varias ocasiones. Christian respondió con ambigüedad: “Sí, espero que no. Puede que sí. Es algo común”. Más tarde, al reconocer que su esposa le grita con frecuencia y lo culpa de la situación económica, admitió que ella podría estar con él “solo por los niños” y recordó una frase que ella le dijo en el pasado: “Cuando deje de gritarte es cuando deberías preocuparte”.
El padre, trabajador postal en la Costa del Golfo con un salario aproximado de 27 dólares por hora, atribuyó gran parte de sus problemas financieros a sus hábitos de gasto, especialmente en comida rápida y viajes. Reconoció que gasta cientos de dólares al mes comiendo fuera tras su jornada laboral. “Es mi problema con el estrés”, dijo. “En lugar de un cigarrillo, me compro un McDouble”.
Hammer también le recriminó haber recurrido de forma reiterada a préstamos personales, adelantos de fondos de jubilación y tarjetas de crédito con intereses elevados (una de ellas con una tasa del 25%) para cubrir gastos, solo para volver a endeudarse. “Eres un ladrón en la noche”, le espetó, mientras señalaba que su esposa “está intentando protegerse” y “haciendo todo bien mientras tú estás incendiando el futuro de tu familia”.
Aunque Christian aseguró que quiere “hacerlo mejor” y que espera reconstruir algún día los ahorros de su hijo, no presentó ningún plan concreto para lograrlo. “Suelo trabajar mejor cuando tengo una fecha límite”, se limitó a decir. El episodio concluyó con Hammer organizando una llamada posterior con la esposa y advirtiendo que unificar las finanzas y cambiar de forma drástica los hábitos de gasto eran las únicas opciones para evitar el colapso económico familiar. “Ahora mismo necesitas 4.595 dólares solo para sobrevivir”, sentenció. “No puedes hacerlo solo”.
Tras la emisión, numerosos espectadores criticaron duramente las declaraciones del padre, señalando contradicciones como: “‘Tiene tres años, no lo sabrá’ mientras decía al mismo tiempo ‘estamos creando recuerdos’”. Otros calificaron de inquietante su comparación del dinero con “un préstamo al 0%” tratándose de su propio hijo. Algunos compartieron experiencias personales similares, como un usuario que escribió: “Mi papá usó 40 mil de mi fondo universitario (…) No respeto a los padres así. Ya no hablo con mi papá”.