Emilio trabajó durante años en Hacienda y conoce muy bien desde dentro cómo ha cambiado el control del dinero en España. Durante años, el sistema dependía de un inspector y un expediente en papel.
Sin embargo, este extrabajador confiesa que “hoy, ya no hace falta que un humano te revise, sino que lo hace un algoritmo con Big Data e inteligencia artificial las 24 horas del día”. Emilio asegura que cualquier contribuyente “tiene un perfil de riesgo que se actualiza en tiempo real” según lo que gasta, transfiere o declara.
No importa si eres particular o empresa: si el sistema detecta incoherencias, por ejemplo, mover más dinero del que ganas o recibir transferencias sin justificar, se activará una alerta. Y la IA no se cansa ni se distrae.
Nuevas normas y vigilancia sin descanso
Desde el 1 de enero de este 2026, Hacienda ha reforzado la trazabilidad digital del dinero. Los bancos están obligados a informar directamente a la Agencia Tributaria de las operaciones que superen ciertos umbrales.
- Transferencias superiores a 10.000 euros.
- Operaciones sospechosas desde 6.000 euros, según la Ley de Blanqueo.
- Ingresos o retiradas en efectivo mayores de 3.000 euros.
- Y cualquier movimiento con billetes de 500 euros, aunque sea uno solo.
Además, como novedad, también se controlan los pagos digitales por tarjeta o Bizum cuando superan los 25.000 euros anuales en autónomos o empresas. Es decir, la frontera entre lo que es “personal” y lo que es “físicamente relevante” se ha vuelto ya más difusa.
A todo ello se suma que cualquier transferencia internacional o entrada de más de 10.000 euros debe comunicarse obligatoriamente. Y es que no se trata de un control anecdótico: los bancos cruzan los datos mediante modelos como el 196, los cuales Hacienda analiza mes a mes. Si no cuadran los movimientos con el IRPF, se recibirá una notificación.
Lo que de verdad ocasiona una investigación
Mover dinero entre tus propias cuentas no tributa porque no genera ganancia. Pero Emilio subraya que Hacienda no mira el movimiento, sino el origen. Si tus ingresos declarados son de 15.000 euros y transfieres 50.000 de una cuenta a otra, el sistema marcará inconsistencia.
Lo mismo ocurre con las transferencias familiares sin contrato: a partir de este 2026, si envías dinero de forma periódica, por ejemplo, 300 euros al mes a un hijo, y no lo justificas como préstamo, Hacienda puede considerarlo donación y declare el impuesto correspondiente.
Es por ello que Emilio insiste en que “planificar no es evadir. No basta con ser legal, también hay que parecerlo”. Ante esto, es aconsejable especificar siempre el concepto de cada operación, guardar justificantes de ventas o préstamos durante al menos cuatro años y documentar cualquier ayuda económica entre particulares con el Modelo 600.