El reparto de la herencia en ocasiones suele generar conflictos entre los herederos, sobre todo cuando a la hora de realizarlo uno de ellos descubre que el patrimonio que va a recibir es menor a los esperado. Y es lo que ha pasado con la herencia de unos hermanos franceses, en la que la hija, sacó de las cuentas de su padre más de 100.000 euros de la cuenta de sus padre antes de que este falleciera, aprovechando los poderes que le otorgó mientras vivía en una residencia.
Según informan desde el medio francés Figaro Inmobiller, el anciano residía en un centro de mayores, y su hija disponía de un poder para gestionar sus finanzas. Tras el fallecimiento del padre, el hermano encontró una discrepancia alarmante en el saldo bancario, que había disminuido considerablemente de forma injustificada.
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Tras liquidar las deudas e impuestos, la sospecha de una distribución desigual llevó el conflicto ante los tribunales para auditar cada movimiento realizado. La investigación de las cuentas reveló que mientras el padre residía en la residencia sin capacidad de viajar, se habían realizado pagos de varios miles de euros para viajes y retiradas masivas de efectivo. En total, la suma sustraída superaba los 100.000 euros, un patrimonio que debería haber formado parte del caudal hereditario a repartir equitativamente entre los hermanos.
El fraude puede suponer la pérdida total de la herencia
Según explica la experta Caroline Baïssas, “el fraude sucesorio es un acto cometido por un heredero con la intención de alterar la distribución equitativa de la herencia”. Esto implica que cualquier ocultación de bienes o dinero conlleva sanciones civiles automáticas que buscan restaurar el equilibrio entre los beneficiarios perjudicados.
Ante esta situación, el hermano solicitó que el acto se clasificara como ocultación de herencia, una figura legal francesa que castiga la mala fe, y establece que si se demuestra la intención fraudulenta, el heredero culpable no solo debe reintegrar lo sustraído, sino que queda excluido del reparto de esos fondos. “No puede reclamar ninguna parte de los bienes ocultos”, advierte la experta, que añade que, además, se le considera aceptante de la herencia de forma pura y simple, respondiendo incluso con sus bienes si hubiera deudas.
En este caso, la justicia decidió confirmar la acusación tras comprobar que el anciano no estaba bajo medidas de protección como la tutela, lo que facilitó el abuso de confianza. El tribunal recalcó que las pruebas eran contundentes: las fechas de los gastos en viajes y lujos no coincidían con la realidad física del fallecido, quien se encontraba impedido en el centro de mayores.
Si se determina que hay ocultación, el culpable pierde el beneficio de inventario y se le priva de su cuota sobre el montante malversado. “La idea es corregir las partes con restituciones íntegras”, explica la especialista, señalando que en este caso concreto la hermana fue condenada además a pagar indemnizaciones de entre 4.000 y 5.000 euros por los daños causados.