La jubilación en el sector primario suele estar asociada a pensiones muy justas tras años de duro trabajo físico. Sin embargo, el caso de Justo, un agricultor de más de 60 años y quien lleva unos cuantos meses en su condición de pensionista, rompe los esquemas habituales de este sector.
Tras décadas de incertidumbre, este español representa a esa generación que ha trabajado en el campo y que se ha visto obligo a cotizar en dos regímenes de la Seguridad Social, teniendo como resultado una recompensa que “no podía ni imaginar”.
“Me he quedado con una buena y maravillosa pensión. No podía pensar ni imaginar que hoy se pudiera encontrar mi pensión en el banco”, detalla.
Una ‘buena’ pensión
El caso de Justo no es por azar, sino de haber mantenido una cotización doble durante gran parte de su vida laboral. Según la normativa del INSS, cuando un trabajador cotiza en dos regimenes durante al menos 15 años, tiene derecho a que ambas bases de cotización se sumen para el cálculo de la pensión.
“Tengo más de 35 años cotizados a la Seguridad Social en dos regímenes porque he estado cotizando en la rama general y en la de autónomo. Por ese motivo me ha quedado una buena paga”, dice en sus redes sociales. El resultado es una pensión de 1.700 euros al mes, una cifra que supera con creces la pensión mínima de jubilación en el sector agrario.
“Debería de haber cotizado 39 y no 35 años"
A pesar de la satisfacción, el hombre revela una realidad común entre muchos pensionistas: el desconocimiento de ciertos beneficios que podrían elevar aún más su prestación. En España, el periodo de Servicio Militar obligatorio o la Prestación Social Sustitutoria pueden computar para alcanzar el periodo de carencia necesario en la jubilación anticipada.
“Después de haber cotizado 35 años en la rama general y más de 15 años de autónomo, no presenté la documentación para que me incluyeran los dos años de ‘la mili’ y otros dos que estuve en la sombra para subir mi pensión, ya que debería de haber cotizado 39 y no 35. En esos cuatro años no pude ejercer ningún tipo de trabajo”.
Y es que, esos cuatro años de diferencia no son una cuestión menor. En el sistema actual, el coeficiente que se aplica a la base reguladora depende directamente de los años cotizados. Pasar de 35 a 39 años de cotización podría suponer un incremento porcentual significativo en la nómina, especialmente en jubilaciones que no alcanzan el 100% de la base reguladora.
En un país donde la pensión mínima de jubilación con cónyuge a cargo ronda los 1.256 euros, alcanzar los 1.700 de Justo siendo un agricultor es toda una hazaña.