Ahorrar para la jubilación en el banco se ha convertido, para muchos, en un mal negocio. Miles de españoles que llevan años poniendo dinero en sus planes de pensiones se están dando cuenta de que, después de tantas comisiones, sus ahorros apenas han crecido.
“La rentabilidad media de los planes de pensiones en los últimos 15 años en España es de solo el 2,9% anualizado, algo que apenas sirve ni siquiera para batir a la inflación”, explica Javier Linares, asesor financiero a través de su perfil de YouTube.
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Pero, ¿qué quiere decir realmente el experto?: tu dinero vale hoy casi lo mismo que hace una década porque los precios han subido más que tus beneficios. Y es que, el problema no es solo lo poco que rinde el dinero, sino que el sistema público de pensiones está contra las cuerdas.
Las pensiones en España
En nuestro país, las pensiones se pagan con lo que cotizan los trabajadores hoy, pero las cuentas siguen sin salir: si en el año 2000 había cuatro trabajadores por cada pensionista, ahora, en 2026, ya solo hay dos trabajadores para pagar cada pensión.
Con cada vez menos nacimientos (apenas 1,2 hijos por familia), el futuro es incierto. Los expertos esperan que para 2050 haya 1,3 trabajadores por pensionista, lo que pone en riesgo el dinero que recibirán los españoles al jubilarse.
El impacto de los costes bancarios
Tal y como detalla Linares, uno de los principales obstáculos para el crecimiento del ahorro privado es la estructura de costes de los productos comercializados por las entidades financieras.
El experto destaca que las comisiones de gestión, que suelen rondar el 2% anual en los planes tradicionales, supone un lastre insalvable a largo plazo. “Una comisión media del 2% anual hace que en un periodo de 20 a 30 años se coman entre el 20 y el 30% de tu patrimonio final”.
En contraste, el uso de fondos indexados o ETFs permite reducir estos costes hasta el 0,1% o 0,2%, multiplicando el capital acumulado al final del ciclo laboral.
Inversión frente a ahorro pasivo
La diferencia entre un producto bancario convencional y una cartera de inversión optimizada puede determinar la calidad de vida durante la jubilación. Tomando como referencia una aportación mensual de 300 euros durante 25 años, la rentabilidad media del 2,9% generaría unos 132.000 euros.
No obstante, si se alcanza una rentabilidad del 9% mediante una gestión eficiente, el resultado final cambia drásticamente: “Tus 90.000 euros en lugar de convertirse en 140.000€ se convertirían en 338.000€”, sentencia Linares.
Alcanzar este diferencial de rentabilidad es, según el asesor, la herramienta definitiva para lograr cubrir la llamada ‘brecha de jubilación’: ese espacio que queda entre la menguante pensión del Estado y el dinero que realmente necesitas para mantener tu nivel de vida.
Estrategia en tres fases: acumulación y reparto
Para lograr una planificación exitosa, propone un modelo dividido en tres etapas: acumulación, transición y distribución. Durante la fase de acumulación, Linares recomienda una exposición mayoritaria a la renta variable para capturar el crecimiento global. “Una cartera muy sencillita para esta etapa de acumulación podría ser un 80% en renta variable, un 10% en renta fija y un 10% en oro”, explica.
A medida que se acerca el retiro, se debe ejecutar una “senda de descenso” para reducir la volatilidad y proteger el capital ante posibles correcciones del mercado.
La viabilidad de la regla del 4%
El objetivo final de esta estrategia es alcanzar la fase de distribución, donde el inversor puede aplicar la denominada "regla del 4%". Este método sugiere que es posible retirar un 4% anual del capital invertido sin descapitalizar la cartera, generando una renta complementaria de por vida.
Por ejemplo, un patrimonio de 300.000 euros permitiría obtener 1.000 euros adicionales al mes. El asesor concluye que, ante el previsible retraso de la edad de jubilación hasta los 70 años, la planificación temprana es indispensable: "Cuanto antes empiece uno, el interés compuesto hará que más fácil le sea y menos dinero necesitará".