Suecia confirma que se queda sin fumadores, evita 3.000 muertes y Europa quiere el camino opuesto para España

El país nórdico logra mínimos históricos de fumadores gracias a alternativas sin humo, mientras Bruselas estudia equiparar el cigarrillo tradicional con alternativas sin combustión.

Una mujer fumando con la bandera de Suecia de fondo |Montaje NoticiasTrabajo (Canva)
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Suecia ha alcanzado un hito sin precedentes en salud pública: solo el 3,7% de su población adulta fuma a diario, una cifra que sitúa al país como el primero del mundo en niveles residuales de tabaquismo. El dato, correspondiente a 2025, confirma una tendencia de décadas en la que sus ciudadanos no han dejado la nicotina, sino el cigarrillo, sustituyéndolo por alternativas sin humo. Y eso ha vuelto a abrir el debate sobre qué camino debería seguir Europa.

El descenso en el país escandinavo se debe a la desaparición del cigarrillo tradicional, reemplazado por alternativas sn combustión como las bolsas de nicotina. Este cambio de patrón está teniendo resultados concretos. Diversos estudios estiman se han reducido enfermedades y evitado unas 3.000 muertes anuales atribuibles al tabaquismo gracias a esta transición.Val

Como consecuencia, Suecia presenta las tasas más bajas de cáncer de pulmón y mortalidad asociada al tabaco de la UE, con diferencias especialmente marcadas en comparación con otros Estados miembros. La explicación, según los estudios, es que el problema principal no es la nicotina, sino el humo. Al eliminar la combustión del cigarrillo, se reduce gran parte del riesgo.

Frente a ello, el modelo que se debate en Bruselas apunta hacia un enfoque que equipara el cigarrillo con alternativas como las bolsas de nicotina, el vapeo o el tabaco calentado, pese a sus diferencias en términos de riesgo, y que en algunos casos ha ido acompañado de un aumento del contrabando y del mercado ilícito.

Nueva Zelanda, el siguiente caso de éxito

Nueva Zelanda está siguiendo el mismo camino que Suecia y está cerca de convertirse en el siguiente país “libre de humo”. El número de fumadores ha caído en este país hasta el 6,8%, mientras que hace diez años superaba el 16%, al mismo tiempo que ha ido aumentando el vapeo.

Las autoridades neozelandesas han impulsado una estrategia decidida y eficaz de reducción de daños, promoviendo el uso del vaper entre fumadores adultos como alternativa al cigarrillo tradicional y han establecido canales de venta regulados y controles estrictos para limitar el acceso de menores. El resultado es una de las reducciones más rápidas del tabaquismo registradas en el mundo desarrollado.

Aunque los propios organismos oficiales evitan establecer una relación causal directa, la coexistencia de ambos fenómenos como el auge del vapeo y desplome del tabaquismo apunta a un cambio claro en la forma en que la gente consume nicotina.

Dos modelos frente al tabaquismo: sustitución o restricción

Mientras tanto, en Europa se debate la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco (TPD). Según las propuestas en discusión, la Comisión Europea estudia avanzar hacia una equiparación regulatoria entre el cigarrillo tradicional y las alternativas sin combustión, un enfoque que, según distintos expertos, ignora que no todos los productos implican el mismo nivel de riesgo.

Mientras países como Suecia han reducido el tabaquismo a mínimos históricos mediante la sustitución del cigarrillo, la Unión Europea estudia un marco que podría tratar de forma similar productos con riesgos muy distintos. En España, donde más del 25% de la población fuma, este debate tiene un impacto directo tanto en la salud pública como en la política fiscal.

La experiencia de algunos países europeos muestra también los efectos sobre las políticas muy restrictivas. En Francia, donde el tabaco tiene una de las mayores cargas fiscales de Europa, el consumo ilegal ya roza el 38% del total, el más alto de la UE. Un patrón similar se observa en Alemania, donde la falta de un marco claro para algunos productos ha favorecido la aparición de canales ilegales, donde alrededor del 16% de los puntos de venta inspeccionados los comercializa de forma irregular, muchas veces con productos falsificados y sin control sanitario.

En definitiva, mientras países como Suecia y Nueva Zelanda han logrado reducir el tabaquismo apostando por la sustitución del cigarrillo, las medidas prohibicionistas Europeas plantean dudas sobre su eficacia a medio plazo para conseguir que los ciudadanos abandonen el tabaco. La cuestión de fondo es si el objetivo debe ser eliminar la nicotina o, como sugieren estos casos, eliminar el humo.

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