Acceder a una vivienda en España se ha convertido en un auténtica carrera de obstáculos, especialmente para aquellos menores de 35 años. Menos del 13% de los jóvenes logra emanciparse y vivir en una casa en propiedad antes de los 30, según el Observatorio de Vivienda del Ministerio de Transportes y Agenda Urbana.
La mayoría se queda atrapada en alquileres que se comen más del 30% del sueldo o habitaciones compartidas en pisos cada vez más caros. Mientras miles de jóvenes encadenan sueldos precarios y ven la compra de una vivienda como un sueño lejano, hay perfiles que rompen con ello.
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Este es el caso de Carlos, un alicantino de 31 años que ha conseguido algo que casi suena imposible en España. En apenas dos años, ha comprado 12 pisos. Los alquila por 420 euros al mes de media y asegura obtener una rentabilidad del 15%.
El ‘boom’ del pequeño inversor
Según datos del Ministerio de Vivienda, en la Comunidad Valenciana, el precio medio de compra sigue siendo alrededor de un 21% inferior al de Madrid o Barcelona, pero las rentas de alquiler han subido más de un 12% en el último año. Eso ha convertido ciudades como Alicante, Alcoy o Elche en terreno fértil para pequeños inversores.
En lo que va de año, uno de cada cinco pisos adquiridos por jóvenes se destina a inversión y alquiler. Más de 7.000 nuevos propietarios se han estrenado como caseros solo en el primer semestre, aprovechando la combinación de hipotecas asumibles y alquileres al alza.
Frente a ellos, miles de jóvenes sin capacidad de ahorro siguen compartiendo piso porque, incluso, una habitación supera ya el 30% del salario medio juvenil, el límite que recomiendan los expertos para no ahogarse económicamente.
“Mi madre me decía que estaba loco”
Carlos recuerda perfectamente cómo empezó todo: “Cuando inicié en el sector, me acuerdo que le decía a mi madre: ‘mamá, voy a coger cinco pisos en tres años’. Ella me decía: ‘Estás loco, hijo, estás loco’”, cuenta a Inversión Inmobiliaria.
La cuenta superó el plan inicial. “Al final, al cabo de dos años, tengo 12 viviendas repartidas, y vas viendo que tu techo no tiene límite”, explica. Alcoy es una de las ciudades en las que más invierte por ser un lugar turístico, tener torno a 60.000 habitantes, hospitales y universidades… “todo lo necesario para invertir”.
Aunque también compra en Elche y Torrevieja, siempre con la misma lógica: ciudades de más de 50.000 habitantes, con servicios básicos y demanda estable de alquiler.
“Empecé a finales de 2019, posterior a la pandemia. Llevo más de dos años invirtiendo y a día de hoy tengo en cartera 12 viviendas: cinco alquiladas, cinco reformando, otra que acabo de comprar para reformar y alquilar y una más que se está construyendo”, dice.
Pisos reformados y un edificio por menos de 50.000 €
Su estrategia es sencilla: que cada vivienda “se pague sola”. “Si el sector inmobiliario no tiene mínimo una rentabilidad del 10%, para mí no tiene sentido. Busco que la vivienda se pague sola y genere un cashflow positivo todos los meses”, confiesa.
Uno de sus proyectos estrella es un edificio completo que le costó menos de 50.000 euros. “El alquiler está en 425 euros el más barato y 55o euros el más caro. Alquilándolo a 425 euros me sale un 15% de rentabilidad”.
Nada de esto a sido posible sin un trabajo estable y una formación educativa para convencer al banco. “Estudié ingeniería civil, hice un máster de gestión de proyectos y un MBA, además de leer mucho y hacer cursos”, explica. Eso le permitió demostrar ingresos, historial y criterio a la hora de pedir financiación.
Su método ha ido cambiando con el tiempo. Empezó comprando pisos, pero al cabo de un año y medio se dio cuenta de que “si quería escalar de manera exponencial, debía entrar en operaciones más complejas de mayor rentabilidad”. La perseverancia fue la clave.
Y mientras miles de jóvenes no pueden acceder a una hipoteca, Carlos piensa en grande. Su ilusión, afirma, es “tener una cartera de activos enormes”. “Me gustaría llegar a tener 50 unidades en los próximos años y seguir creciendo como persona”.