Durante años, Romualdo González trabajó lejos de su Benamaurel natal, en la comarca de Baza (Granada). Como muchos vecinos del Altiplano granadino, emigró en busca de oportunidades. “La gente se iba del pueblo porque allí no había con qué vivir. Entonces fuimos todos a Levante”, recuerda. En Benidorm pasó casi 14 años en hostelería, jardinería, albañilería y como encofrador.
La crisis económica truncó su trayectoria en la construcción. “Con la crisis, pues lo que es la construcción... fue un fracaso y digo: ‘esto hay que hacer cualquier cosa, hay que pensar’” reconoce en el canal de YouTube Agrolife. En ese proceso valoró cultivos como el azafrán o la lavanda, hasta que una recomendación le hizo cambiar el rumbo. “El padre de un amigo mío que tiene un tostadero me decía: ‘Romualdo, pon pistacho que esta tierra es de poner pistacho, que tenemos el clima, que este es el mejor sitio para ponerlo’”.
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Fue por el año 2013 cuando comenzó su aventura con la compra de una pequeña parcela por algo más de 3.000 euros. “Para probar, tampoco quería invertir mucho dinero”. Antes de plantar, se formó en el Centro Agrario El Chaparrillo, en Ciudad Real, uno de los referentes del pistacho en España.
11 años hasta estar “contento, contento” con la rentabilidad
El pistacho exige paciencia. Cuando le preguntan cuánto tarda en ser rentable, responde sin rodeos: “Madre mía... yo te voy a decir a los 11 años”. Aunque empezó a recoger producción antes, matiza que la verdadera tranquilidad llegó con el tiempo. “Desde que yo estoy contento, contento, 11 años”.
En lugar de vender el fruto en bruto, decidió tostarlo y comercializarlo directamente desde el pueblo. “Para que nos fuese más rentable, lo hemos comercializado nosotros... lo hemos tostado allí en el pueblo y lo hemos vendido en bolsas. Entonces ese valor añadido se lo hemos dado nosotros”.
Sobre los números, 2024 ha sido especialmente positivo. “Este año que ha pasado que ha sido bueno, bueno, habrán salido unos 18.000”, afirma al referirse a los ingresos por hectárea. No obstante, advierte que los gastos reducen notablemente el margen. “El año pasado se fueron entre agua y abono 3.000 y pico euros”. Tras descontar costes, calcula que el beneficio puede situarse en torno a 3.000 euros por hectárea.
Además, es un cultivo marcado por la alternancia productiva. “Hay año off y año on. Año de carga y año de vecería. El veceo es cuando tienes menos pistacho... pero siempre te echa pistacho”.
Horas de frío, viento y técnica: las claves del pistacho
Lejos de ser un cultivo sencillo, Romualdo insiste en que requiere conocimiento y adaptación. “Esto se aprende todos los días”. Una poda mal hecha puede arruinar la campaña siguiente. “Si cortas mal esa rama al año siguiente se seca, porque hay yemas de flor y yemas de madera, tienes que saber distinguirlas”.
El principal condicionante, asegura, son las horas de frío. “Lo principal para tener pistacho, dependiendo de la variedad que pongas, necesitas tus horas de frío”. Sitúa el mínimo en 1.100 horas por debajo de 7 grados. “Ya le puedes echar oro molido, como si fuese abono, que como no tengas las horas de frío tú tienes pistacho de árbol pero para comer ninguno, porque no echa”.
La polinización también es determinante, ya que depende del viento. “Tienes que ver por dónde te viene el aire”, explica, para colocar correctamente los árboles macho. En su finca utiliza un marco de plantación de 7x6 metros, lo que permite unas 238 plantas por hectárea.
Bajo la marca Terruza Pistacho, en homenaje a su abuelo, conocido en el pueblo como “el Terruza”, forma parte además de una Sociedad Agraria de Transformación con otros diez agricultores, con maquinaria propia para pelar y secar el fruto en menos de 24 horas y evitar problemas como las aflatoxinas.
Sobre el futuro del sector se muestra optimista. “Lo veo muy bueno, tremendamente bueno. La gente dice que se está sembrando mucho, pero es que somos muchos en el mundo... y esto es una planta que solo hay unos sitios específicos donde se puede poner. España es el sitio donde más se puede poner pistacho”. Y en lo personal, lo tiene claro: “Sí me gustaría poner un poco más, porque me gusta esto, y para que me ayude en un futuro para mi jubilación”.