La frase atribuida a Stephen Hawking se comparte como un eslogan de resistencia personal, ya que por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito. El problema no es el mensaje, que es potente, sino el recorte. En su versión más difundida, la cita suele circular aislada, como si fuera una ocurrencia motivacional independiente. Y, sin embargo, cuando se recupera el contexto, la idea gana cuerpo, pues no habla de optimismo ingenuo, sino de método, de perspectiva y, sobre todo, de no rendirse.
En una conferencia recogida en 2016, Hawking encadena la frase con un consejo previo que cambia el tono y en el que dice que hay que “mirar a las estrellas y no a tus pies”, para intentar comprender lo que se ve, sentir curiosidad y, a partir de ahí, sostener la acción. Solo entonces aparece una frase mítica, que es que “por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito”. Y remata con una coletilla que a menudo desaparece: “importa que no te rindas”.
Ese añadido es la parte que convierte la cita en una consigna exigente. No basta con desear que algo mejore. Hay que insistir, aunque el margen sea pequeño, aunque la tarea sea lenta, aunque el resultado no sea inmediato. En Hawking, la esperanza no se vende como consuelo, sino como disciplina en la que hay que mirar lejos, ser curioso y seguir empujando.
El matiz que se pierde cuando la cita se vuelve “bonita”
En el ecosistema de frases virales, el éxito de una cita suele depender de su brevedad. Pero Hawking no estaba ofreciendo un “todo irá bien”. Estaba describiendo una forma de resistir sin autoengaño: elegir un campo de acción posible y trabajar ahí. La clave está en esa palabra que no siempre dice “algo”. No “cualquier cosa”. No “todo”. Algo concreto, a tu escala, compatible con tus límites.
En otras palabras, que la frase no promete que la vida sea justa. Promete que la acción, bien dirigida, sigue existiendo incluso cuando el tablero parece cerrado. Y esa idea encaja con el patrón que Hawking repetía en distintos momentos: elevar la mirada, no quedarse atrapado en lo inmediato y sostener el esfuerzo. En una recopilación de citas publicada tras su muerte, TIME atribuye esta línea a intervenciones donde insistía en perseverar y mantener la curiosidad incluso en circunstancias adversas.
Un mensaje coherente con su biografía pública
La fuerza simbólica de Hawking no se explica solo por su trabajo científico, sino por la biografía que lo acompañó. Diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) a los 21 años, vivió durante décadas con una enfermedad neurodegenerativa que fue limitando su movilidad y su capacidad de hablar. Aun así, siguió investigando, divulgando y participando en el debate público sobre ciencia y futuro.
En lo académico, su figura quedó asociada a Cambridge, a la cosmología y a las preguntas grandes: el origen del universo, los agujeros negros, la naturaleza del tiempo. Y en lo popular, a una paradoja difícil de ignorar: un cuerpo cada vez más inmóvil y una mente que siguió produciendo, conectando ideas y abriendo debates. Esa tensión explica por qué, cuando Hawking habla de “hacer algo”, suena menos a autoayuda y más a testimonio.
Qué hacer con la frase, más allá de compartirla
La frase atribuida a Stephen Hawking, “Por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito”, funciona porque no promete una salida mágica, sino un método, que es levantar la mirada para no quedar atrapado en lo inmediato, mantener la curiosidad como motor para entender lo que ocurre y, desde ahí, escoger un “algo” concreto y posible sobre el que actuar, aunque sea pequeño; en el contexto en que Hawking la expresó.
El mensaje se completa con que lo importante es no rendirse, sostener el esfuerzo con disciplina y perspectiva, porque incluso en los escenarios más duros siempre queda un margen de acción que depende menos del ruido motivacional y más de la constancia.
Por eso esta frase funciona cuando deja de ser un póster. Su versión más útil no es la que se comparte, sino la que se aplica: acotar una acción, repetirla, medirla, y aceptar que el éxito, en muchos casos, no es épico. A veces es simplemente seguir en pie, con un plan pequeño, mientras lo difícil dura. Hawking lo dijo con la sobriedad de quien no necesitaba adornos: mientras haya vida, hay margen. Pero el margen no se aprovecha solo. Se trabaja.

