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Stephen Hawking, científico: “No creo que la humanidad sobreviva en los siguientes mil años, al menos sin que nos propaguemos en el espacio”

El astrofísico británico advirtió repetidamente sobre la fragilidad del planeta y propuso la exploración espacial como un seguro de vida indispensable.

Stephen Hawking, científico
Stephen Hawking, científico |Reuters
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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Stephen Hawking fue y es uno de los mejores científicos y más influyentes de la historia contemporánea y sus palabras suelen tomarse muy en serio. Por ejemplo, cuando dijo “no creo que la humanidad sobreviva en los siguientes mil años, al menos sin que nos propaguemos en el espacio”. El problema no es la dureza del diagnóstico, que encaja con su estilo, sino el uso simplificado. En su boca, no era un póster de ciencia ficción. Era una forma de decir que una civilización que apuesta todo a un solo planeta está jugando sin red.

Cuando Hawking hablaba de plazos largos, lo hacía desde una idea muy concreta de probabilidad. En 2016, durante el ciclo de las BBC Reith Lectures, insistió en que un gran desastre en la Tierra era “casi una certeza” a escala de mil a diez mil años, pero que eso no tendría por qué ser el final si para entonces la humanidad se hubiera expandido fuera.

Ese matiz cambia el sentido. No está afirmando que el apocalipsis sea inevitable mañana, pero está describiendo un riesgo que se acumula con el tiempo y proponiendo una estrategia de supervivencia basada en diversificación.

Qué amenazas veía Hawking detrás de esa cuenta atrás

En el mismo marco de 2016, Hawking citó amenazas creadas o amplificadas por la propia tecnología. Enumeró “guerra nuclear”, “calentamiento global catastrófico” y “virus diseñados genéticamente”.

Años después, repitió el argumento con un tono similar. En 2017, volvió a pedir que la humanidad se convierta en una especie interplanetaria por riesgos como “cambio climático”, “epidemias” y “superpoblación”.

Al citar la frase en un momento académico y mediático, el mensaje era aún más directo, pues en una intervención en Oxford, se le atribuye esta formulación breve y contundente. “No creo que sobrevivamos otros 1.000 años sin escapar más allá de nuestro frágil planeta”.

El error típico es leerla como un oráculo. Hawking no estaba vendiendo fatalismo, estaba empujando una prioridad. “Debemos seguir yendo al espacio por el futuro de la humanidad”, decía en esa misma línea de argumentos.

Su idea se parece más a una regla de ingeniería que a una predicción mística. Si un sistema crítico depende de un único punto de fallo, tarde o temprano falla. Para él, la Tierra era ese punto único, y la exploración espacial era una forma de crear redundancia.

Cómo aplicar hoy una frase sobre mil años

La utilidad cotidiana de esta cita no está en imaginar colonias mañana, sino en adoptar el principio que hay debajo. No apostar todo a una sola salida. Construir alternativas.

En lo personal, se traduce en diversificar habilidades, ingresos y redes de apoyo, reducir dependencias frágiles y planificar con horizonte largo. En lo colectivo, significa tomarse en serio la ciencia que reduce riesgos aquí, desde energía limpia hasta salud pública, y a la vez sostener proyectos que amplían el margen de supervivencia, investigación espacial incluida.

Hawking no pedía vivir con miedo. Pedía vivir con estrategia. Si el futuro se decide por acumulación de riesgos, la respuesta también se construye por acumulación de decisiones sensatas. Y ahí la frase deja de ser una sentencia y se vuelve un criterio. Una especie que quiere durar aprende a no depender de una sola apuesta.