La frase de Stephen Hawking, “Por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer”, suele compartirse como una consigna inspiradora. Funciona, claro. Pero cuando se recupera su contexto, deja de sonar a eslogan y gana profundidad. Hawking no estaba prometiendo una salida fácil ni una victoria automática. Lo que estaba planteando era que incluso en las etapas más duras, sigue existiendo un margen de acción, por pequeño que sea.
La idea aparece unida a otra recomendación, que es la de mirar a las estrellas y no a los pies, tratar de entender lo que uno ve y mantener la curiosidad. Solo después llega la frase clave sobre la dificultad de la vida y la posibilidad de hacer “algo” con sentido. Y Hawking remataba diciendo que “lo importante es no rendirse”.
La frase no quiere decir que todo vaya a salir bien, ni tampoco que el esfuerzo garantice siempre el resultado deseado. Pero sí que en medio de la dificultad todavía puede elegirse un campo de acción. No “todo”, no “cualquier cosa”, sino algo concreto, posible, ajustado a la realidad de cada uno.
Aplicado al día a día, invita practicar y dejar de mirar solo el problema, identificar una tarea alcanzable y sostenerla con constancia. A veces ese “algo” será estudiar, pedir ayuda, retomar un proyecto o simplemente aguantar una etapa complicada sin ceder del todo. La utilidad de la frase está ahí, en recordar que incluso cuando el panorama se estrecha, no desaparece por completo la capacidad de actuar.
Una frase que se entiende mejor al mirar quién fue Hawking
Stephen Hawking fue una de las figuras más importantes de la física moderna. Nació en Oxford en 1942, estudió Física y casi toda su carrera estuvo ligada en Cambridge, donde llegó a ocupar la cátedra Lucasian de Matemáticas, siendo esta una de las más prestigiosas del mundo.
Podemos decir que Universo y Hawking están unidos, ya que fue quien dio con la teoría de la relatividad y los agujeros negros. En 1974 planteó una idea que cambió la física, siendo esta que los agujeros negros también podían emitir radiación y desde entonces, esa teoría se conoce como radiación de Hawking.
Pero su impacto no se quedó en la ciencia, ya que también tuvo una enorme capacidad para explicar asuntos complejos de forma sencilla. Su libro Breve historia del tiempo, publicado en 1988, acercó la cosmología a millones de lectores y lo convirtió en una figura mundial. A eso se suman premios y reconocimientos como la Royal Society, la Copley Medal o la Presidential Medal of Freedom.

