Hay quien se despierta temprano para coger un coche e ir al trabajo. María, en cambio, se levanta a las 06:30 de la mañana para coger un AVE y un cercanías para llegar a su oficina.
Vive en Valladolid, pero su trabajo está en Madrid. Más de 180 kilómetros son los que la separan de su casa al trabajo. Y aunque su historia parece una exageración, es cada vez más real en una España donde el alquiler se ha convertido en un auténtico lujo.
Dice que "un buen día, sin atasco ni averías ferroviarias, tardo 1 hora y 45 minutos", básicamente el mismo tiempo que se tarda desde el norte al sur de la Comunidad de Madrid en transporte público.
Asegura que le vale la pena. “La casa que yo tengo en Valladolid es algo que en Madrid sería impensable para una persona de 28 años. Tiene jardín, es otro aire, vas a otro ritmo”, explica durante el programa de ‘Y ahora Sonsoles’, de Antena 3.

En ir y venir, está a casi cuatro horas viajando. Junto con su jornada laboral, esta trabajadora pasa 12 horas completas entre el trayecto, las actividades laborales y volver a casa, una rutina agotadora que les suena a miles de españoles.
1.300 euros por un piso
La crisis de vivienda es una realidad. Cada vez son más los inquilinos que se ven obligados a pagar más de 600 euros por una habitación en la ciudad de Madrid, e incluso, 1.300 euros por alquilar un piso de 60 metros cuadrados, según el informe más reciente de Idealista.
Se trata de un precio desorbitado que no da un descanso al bolsillo y no permite ahorrar para comprar una vivienda en el futuro. Es por ello que cada vez, los jóvenes (y no tan jóvenes), deben salirse de la periferia para encontrar precios que no ahoguen su cartera.
Y es que, ni las ayudas al alquiler ni vivir en un pueblo cerca de las grandes ciudades es suficiente. La alternativa, tal y como plantea Sofía, es buscar alquiler en otras provincias cercanas donde el alquiler no llega por las nubes: Toledo, Guadalajara, Ávila y hasta Segovia, en cuanto a la capital se refiere.