Olvidar las llaves dentro de casa puede salirte por un ojo de la cara. Lo que puede llegar a empezar como un despiste cotidiano, en ocasiones termina con facturas de hasta 1.000 euros que dejan tiritando la cuenta corriente.
Roberto Esteban, profesional de la cerrajería, explica a Adrián G. Martín por qué se inflan tanto los precios y qué pasos se deben seguir para no ser la próxima víctima de un presupuesto abusivo. “Hay gente que está cobrando 700 o 1.000 euros por una apertura a las tres de la mañana un domingo”, confiesa el experto al entrevistador.
70% de las reclamaciones son por cerrajeros no titulados
Y no se equivoca. La situación ha llegado a tal extremo que la Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES) ha tenido que dar la voz de alarma. Según los últimos datos, el 70% de las reclamaciones por reparaciones del hogar corresponden a cerrajeros no titulados.
El problema principal radica en las 'empresas pantalla’: centralitas que se posicionan en buscadores, captan tu llamada y te envían a un operario que no es profesional, cobrando comisiones de hasta el 50% de la factura.
Ante este aluvión de estafas, Google ha tenido que intervenir bloqueando anuncios y exigiendo una ‘verificación avanzada’ para que solo los profesionales reales puedan anunciarse.
Falsos profesionales que se aprovechan de la necesidad
Roberto explica cómo funciona esta red de intermediarios que copa la red. “El 80% no son cerrajeros, son empresas que saben posicionarse en Internet y subcontratan el servicio”, afirma.
Estos falsos profesionales utilizan el ‘estado de necesidad’ del cliente para inflar los precios. Y es que mientras una apertura sencilla realizada por un profesional acreditado en horario de urgencia debería rondar entre los 150 o 220 euros, los estafadores disparan la cifra sin previo aviso, aprovechándose que el cliente no tiene otra opción mas que esa.
Tarifas reales y estafas
Para que no te den gato por liebre, el experto señala que es fundamental conocer los precios de mercado. Según las empresas especializadas en el tema, un desplazamiento estándar cuesta entre 20 y 40 euros, y un cambio de bombín básico no debería superar los 200 euros incluso en horario nocturno.
Roberto insiste en que el verdadero profesional no solo abre, sino que asesora sobre seguridad: “Te viene un cliente y te dice: 'Oye, tengo una puerta de madera, no me encuentro seguro'. Entonces le ofreces alternativas”. El problema es que los intrusos “van allí, te abren la puerta y se van, y te dejan la puerta abierta”, obligando al cliente a llamar a un segundo cerrajero para poder cerrar su casa.
¿Okupas o propietarios?
Pero el peligro no es solo para el bolsillo; a veces, el cerrajero se convierte en el aliado involuntario del delito. Roberto confiesa que en su día a día deben ir "con pies de plomo" para evitar ser cómplices de ocupaciones ilegales.
"Nos han dicho que lo que querían era okupar la vivienda a ver si podíamos abrir", relata sobre situaciones donde los supuestos clientes no tienen documentación. Un profesional serio siempre exigirá el DNI y una declaración jurada antes de tocar la cerradura, algo que los falsos cerrajeros omiten: "Los falsos cerrajeros no van a ofrecer un servicio, van a lucrarse".
A pesar de la sombra del intrusismo, el oficio tiene cuerda para rato. Sebastián, empleado de Roberto, asegura que incluso empezando como peón se puede ganar entre 1.000 y 1.200 euros, un salario que considera justo mientras se aprende un oficio que "siempre va a haber".
El futuro, según Roberto, pasa por la tecnología: "Ahora ya es todo muy fácil, incluso con tu teléfono, con un reloj, puedes hacer una apertura a tu puerta". Cámaras digitales y reconocimiento facial serán el pan de cada día, pero mientras existan las llaves de metal, el mejor consejo sigue siendo el de toda la vida: pedir factura y exigir acreditación.

